Mediación
Las negociaciones entre los indígenas, el gobierno y los diputados de la Asamblea Nacional merecen especial atención esta semana.
La explotación de los recursos minerales y las fuentes hídricas debe ser debatida ampliamente.
Los consensos son necesarios en este momento y no deben imperar las posiciones radicales, por lo contrario, todos los actores de esta negociación deben apostar a lograr un documento que garantice el desarrollo del país.
Los grupos políticos que insisten en crear un clima de inestabilidad están jugando con el futuro de Panamá.
La realidad es que la construcción de hidroeléctricas y la instalación de empresas mineras generan controversia.
Al tratarse de sectores considerados sensitivos, es importante tomar en consideración la opinión de los grupos indígenas; pero también es justo escuchar a los empresarios y ambientalistas.
El progreso no se puede detener; sin embargo, no es saludable entrar en polémicas y, mucho menos, en discusiones sin fondo.
Las protestas en las calles no solo afectan la imagen del gobierno, sino que también merman la economía y debilitan la democracia.
Las negociaciones que reanudan hoy en la Asamblea Nacional deben ser ampliamente divulgadas para garantizarles a los ciudadanos que se escucharon a todas las partes.
Las posiciones de cada grupo deben ser escuchadas y respetadas; sin embargo, al final de la discusión deben prevalecer los intereses del país.
Son admirables las vigilias y otras acciones pacíficas que llevan adelante las bases de los indígenas.
Esa clase de manifestaciones demuestra que existen otros métodos para exigir respeto como ciudadanos.
