Medidas antitranques: ¿Qué pasó?
Hablar de los tranques o embotellamientos, en la ciudad capital, es hablar del pan nuestro de cada día. Es cierto que las obras que se están llevando a cabo y que tienen el tráfico congestionado mejorarán la circulación en los años venideros, pero se hace necesario tomar los correctivos para aliviar lo que está ocurriendo a diario en las principales vías de este país, a las horas pico, pues el pesado tráfico provoca un intenso grado de estrés a los conductores, transportistas y al panameño de a pie que demora más de tres horas en un metrobús o en un “diablo rojo” para llegar a sus hogares, después de ocho horas de trabajo.
La Calle 50 es un ejemplo del viacrucis que se vive en las principales vías citadinas. Después de las cinco de la tarde, esta vía se convierte en un infierno, simplemente se vuelve un extenso aparcadero de autos, a tal punto que los semáforos pierden su función, no importa que estén con la luz roja o verde, los vehículos no avanzan.
Es necesario que la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre replantee las medidas antitranques que se implementaron el pasado mes de abril. En ese momento, se habló del envío de mensajes de texto, para que los conductores supieran qué vías estaban congestionadas y cuáles no, también se planteó la regulación de horarios de las empresas privadas e instituciones públicas. Muchas cosas se hicieron, otras quedaron en el tintero, hay que volver a sentarse a la mesa y buscar soluciones, porque el panameño está perdiendo la paciencia.
Especialistas dicen que el grado de estrés que maneja a diario el panameño detrás del volante es bastante intenso. A tal punto, que los afectados explotan en las calles o a lo interno de su seno familiar. La semana pasada, vimos cómo un conductor le sacó un cuchillo a otro, luego de una leve colisión ocurrida durante el cotidiano tranque de uno de los corredores.