Medidas enérgicas y urgentes
El Gobierno anunció que busca alternativas para evitar que en la próxima estación lluviosa se registren los mismos problemas en la planta potabilizadora de Chilibre, que causaron la peor crisis en el suministro de agua potable en la historia republicana.
Al parecer, la estrategia gubernamental es reducir el impacto de la sedimentación en el lago Alajuela para evitar que los niveles de turbiedad del agua se disparen y se origine una nueva crisis.
La iniciativa parece buena, pero no deja de ser un paliativo a un problema que ya existe. La permisividad mostrada por diferentes gobiernos en el cuidado de la cuenca hidrográfica del lago permitió que se generara un problema que tiene tendencia a seguir creciendo.
La crisis en Chilibre es el resultado de una cadena de eventos, que tuvo su desenlace con las lluvias caídas en los primeros días del mes de diciembre. El origen del problema está en la grave destrucción de la capa vegetal en las márgenes de los afluentes del lago Alajuela.
Lo primero que debe hacer el Gobierno es implementar medidas enérgicas y efectivas para detener la agresiva deforestación y la contaminación de las aguas que desembocan en el lago.
Esta área es vital para la vida de los capitalinos, no asegurar su preservación, sería jugar con la salud y el bienestar de casi un millón de panameños.
