Meduca: ¿se planifica o se vegeta?

Por: Redacción 16/10/2017

 

Se ha publicado, con debido tiempo, sobre el inminente posible aumento de la matrícula escolar en las escuelas y colegios oficiales de la República para el próximo año lectivo (de marzo a diciembre de 2018) debido, esencialmente, a la baja en la matrícula de los establecimientos escolares particulares, como consecuencia directa de la grave crisis económica por la que atraviesa la gran mayoría del pueblo panameño, no así los "clanes familiares" que detentan el poder. Empero, a pesar del aviso oportuno, todo indica que poco es lo que se adelanta en el Ministerio de Educación para enfrentar con éxito esta posible explosión de la matrícula escolar.

No hay que abundar en razones para justificar lo antes dicho, toda vez que la capacidad y actitud de quienes dirigen hoy la educación nacional están siendo cuestionadas tanto por los expertos en educación como los padres de familia, los educadores y el pueblo en general. Según la calificación que dan las encuestas de opinión pública a la gestión de la titular del ramo educativo, desde hace tres años, es "apenas regular", si no "deficiente". Se pudiera decir, entonces, que en el Ministerio de Educación (Meduca) no se planifica, no se adelantan planes de mejoramiento de la labor escolar, sino más bien se vegeta; eso es, una acentuada burocracia en función vegetativa.

Las sucintas informaciones que nos hablan de los déficits educativos tienden a destacar el hecho de que, ante la necesidad imperiosa de extender y mejorar los servicios escolares para ponerlos a la altura de las exigencias de la época, se está recurriendo cada vez más, en todo el mundo, al amplio conjunto de técnicas que comprende la planificación de la educación.

La estructura de la educación en Panamá presenta una total separación entre sus diversos niveles, lo cual sigue reflejando características sociales ya superadas o en vías de superación. Por otra parte, el proceso educativo está inseparablemente vinculado a los demás procesos que configuran la vida nacional: por eso, la planificación de la educación debe ser integral. Ello significa que debe facilitar el cambio equilibrado de la sociedad en todos sus aspectos (demográficos, económicos y culturales) y que debe satisfacer, mediante un sistema escolar sin cortes ni rupturas, continuo y bien articulado, la unidad que requiere el desarrollo pleno del individuo en sus diversas etapas.

Durante la actual administración no ha habido un desarrollo de toda la educación pública como aconteció en el pasado; ello se traduce en la falta de planes y de una política educativa definida, en el aumento de la burocracia, en la forma como se desarrollan las actividades (el "tortuguismo" es el método de trabajo prevaleciente) y, sobre todo, el nepotismo y la politiquería nunca antes superados en el ramo.

A pesar de los progresos innegables que la nación ha hecho en el pasado, es preciso reconocer que el estado actual de nuestra educación está distante, al menos en relación con lo que cabría esperar de un país de la tradición del nuestro, de responder a las necesidades nacionales y al acelerado proceso de cambios sociales y económicos que vivimos. Sin duda, así lo evidencia el desajuste que se advierte entre la orientación y la estructura de los servicios escolares en todos los niveles de enseñanza y las crecientes necesidades educativas de la nación panameña.

Pedagogo, escritor, diplomático.

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Lunes 13 de julio de 2026