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Mejor apague la televisión


Si enciende la televisión y lo primero que se encuentra es una Asamblea Nacional convertida en un tinglado de todos contra todos, solo puede sentir pena ajena.

Es el sentimiento que muchos panameños experimentaron ayer. Vulgaridades, empujones, amenazas, insultos y hasta golpes, parecían el mejor ejemplo que podían ofrecerle al país algunos diputados panameños.

No es correcto meterlos a todos juntos en un solo paquete, porque hay algunos que prefirieron mantenerse en sus curules y otros que intentaban calmar a los revolotosos.

Ninguno de los que participó en este espectáculo tiene excusas, porque las imágenes que se repitieron una y otras vez demostraban con claridad el comportamiento de algunos parlamentarios.

El lunes la trifulca fue en las gradas, también provocada por los partidos políticos que llevaron a personas a gritar a favor y en contra.

Nadie puede aprobar la violencia y menos en un Órgano del Estado llamado a ser ejemplo para sociedad. Los recursos existen para debatir y manifestarse en una situación como esta.

La Sala Quinta de la Corte Suprema de Justicia encendió los ánimos de las bancadas, tanto de oposición como de gobierno. El país sufre con estos hechos, también sufre la democracia.

El diálogo es la mejor manera de lograr consensos. Si los diputados prefieren recurrir a la violencia, entonces algo está mal.

Todavía faltan más de dos años para las elecciones generales. Cuando ese momento llegué y los ciudadanos tengan que ejercer su derecho al voto aprobarán o rechazarán la actuación de muchos políticos.

Es imposible abogar por la democracia y por la paz del país, y en la práctica hacer todo lo contrario. Los panameños de seguro aspiran a tener un oficialismo responsable y una oposición de altura donde se debatan ideas.