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Mejor calidad de vida


Alberto O. Cabredo E. (opinion@epasa.com) / Abogado Rotario de Panamá

En un mundo cada vez más acuciado por las alzas y bajas que muestra el mercado mundial, la equidad en las relaciones cotidianas, sean estas profesionales, comerciales, amistosas o de cualquier otra índole, resulta obligante. Las necesidades sociales en general nos reclaman una cadena de solidaridad, a fin de lograr en medio de todos los vaivenes económicos, una mejor calidad de vida para la mayor cantidad de ciudadanos posible.

Las sociedades, asociaciones, organizaciones no gubernamentales, fundaciones y demás formas de organización social están llamadas a contribuir al bien común y al equilibrio en las relaciones de convivencia social a fin de mantener una concordia que convoque al desarrollo, hermano de la paz. Naturalmente, esta tarea de todos los asociados hace imperativa la obligación personal de buscar la autorrealización, de contribuir a través de la autogestión, al progreso de la comunidad, ya que la rueda del progreso tiene entre sus elementos fundamentales la búsqueda de la superación a través del esfuerzo personal que, claro, debe estar sustentado en un marco institucional que contribuya a que la iniciativa personal encuentre arraigo en un ambiente abonado para que la semilla echada al surco fructifique, ya que el terreno fue preparado para ello.

En la práctica, todos estamos llamados a garantizar el progreso. Y tengamos claro, que si bien la caridad es una práctica obligante -que debe ser ininterrumpida y permanente- en manera alguna constituye una fórmula para un progreso social sostenible, ya que cada individuo, cada célula de la sociedad, debe hacer su parte y rendir un gran trabajo para lograr que la mayoría sea beneficiada a causa de un esfuerzo colectivo organizado, planificado y firme. Y es que las calles no pueden huir, ni la gente tampoco; todos vivimos en la misma ciudad, en la misma provincia, en el mismo país en que codiciamos no cambiar la calma ni la calidad de vida.

Recordemos que la ciudad que imaginamos en nuestro interior podemos hacerla una realidad, pero eso no ocurrirá por generación espontánea, sino con el concurso de todos los que creemos que al final del arco iris podemos construir un mundo distinto por obra y gracia de una decidida voluntad colectiva. Necesitamos más solidaridad y constancia así como conciencia que nos permita llevar a cabo la elaboración de un país con una vida equitativa. (Comisión Valores Club Rotario Panamá).

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Viernes 14 de agosto de 2026