default

Mejor no tocar nada

Por: Redacción 19/05/2016

 

 

Definitivamente, trabajar en la Presidencia de la República en estos momentos sería, por mucho, el último lugar que quisiera. Es más, le rogaría a mis amigos que no lo hagan. Y para los que ya están ahí, toda mi solidaridad. En serio. Y es que ahí se está en un punto donde no todo es un catastrófico desastre irreversible, pero la ruta que se lleva es la menos indicada. Y justo ahí te preguntas si lo mejor no sería hacer nada. Y a veces, sí es lo mejor.

 

La demostración en vivo y directo de la inutilidad del Partido Panameñista y del Partido Popular, como partidos de gobierno para proveer al presidente Juan Carlos Varela de recambios en el Gabinete con un nivel igual o mejor que el actual, demuestra claramente que son unos cascarones llenos de inscritos sin mayor tarea que aumentar la estadística en los libros del Tribunal Electoral.

La falta de vida partidaria, las guerras civiles internas y los personalismos han hecho que estas organizaciones políticas no puedan, como ha quedado probado, ser útiles a la labor presidencial.

La tarea de la seguridad ha quedado en manos de comisionados de la Fuerza Pública. A ver, en el lenguaje castrense, comisionado es equivalente a coronel o general. En este momento, Migración, la inteligencia del país y el propio Ministerio de Seguridad se encuentran dirigidos por uniformados. Y no les quito mérito. Lo que sí es lamentable es que estos puestos han estado desde 1990 en manos de civiles. Y son los partidos políticos de gobierno los responsables de esta situación.

Así las cosas, además de esperar con mucho optimismo que la disciplina de los uniformados y su formación ayude al presidente Varela a mejorar el rendimiento de su equipo de gobierno, creo que hay que analizar bien lo que está pasando.

Evidentemente, al presidente Varela se le está complicando sumar figuras a su equipo. Tenemos casos como el del ministro de Gobierno, que ha encontrado en el revisionismo histórico, una tarea que le sienta bien y le da buena prensa. Pero, como si fuera una caloría vacía, no aporta a la salud de la opinión pública hacia el Gobierno Nacional.

Esto ha llevado al presidente a tener un rol casi omnipresente. Recorriendo el país todos los días, participando personalmente en la resolución de las situaciones más domésticas, como el desabastecimiento de insumos del Hospital Santo Tomás o dar apoyo moral de los empleados del Grupo Wisa.

Mi conclusión es que el presidente le va a tener que dar otra oportunidad a su equipo, o en el mejor de los casos, rotar a ministros y viceministros, ascendiendo a los viceministros más dispuestos a ser voceros del Gobierno, enviando a actuales ministros a carteras con bajo rendimiento, y creando secretarías, asesores y otros puestos diplomáticos para los que ya no tienen solución. Así las cosas, veo a varios secretarios generales y directores en instituciones gubernamentales asumiendo puestos viceministeriales.

Y es que no queda de otra. Con tantos ministros y viceministros del gobierno anterior que fueron primero, indagados y luego detenidos hasta liberarlos por tener casos muy débiles, le han quitado las ganas a los independientes de colaborar en la labor gubernamental, especialmente en esta administración.

Confío que las cosas van a mejorar, aunque cada vez me cuesta más pensar que todo va a terminar bien. Espero que mi optimismo no sea defraudado.

Ingeniero. Estratega-Consultor Político

Edición Impresa

Viernes 24 de julio de 2026