Mejor que un santo, dos
Los panameños que dieron seguimiento a la tradicional fiesta de Santa Librada en la ciudad de Las Tablas, en la provincia de Los Santos, vieron y escucharon a través de las pantallas de televisión tanto a nuevas como desgastadas figuras políticas del país, dándose su baño de espiritualidad y fe.
Esto no es de sorprender a nadie, cada vez que se acerca un período electoral, las fiestas patronales y procesiones, tanto en la ciudad capital como en el interior del país, son concurridas por quienes aspiran a puestos de elección popular; particularmente los que sueñan con sentarse en la silla presidencial del Palacio de Las Garzas.
Las fotos de candidatos rodeados de gente (feligreses) no faltarán para las futuras campañas políticas, así que actividades tradicionales como los festejos de “La Moñona” no pueden ser desaprovechadas.
En los próximos meses, esos mismos personajes estarán en primera fila en la procesión del Cristo Negro de Portobelo, actividad religiosa que reúne a cientos de creyentes, tanto nacionales como extranjeros, en la provincia de Colón.
También se apersonarán en enero del 2013 a las fiestas de San Sebastián de Ocú, en la provincia de Herrera y más adelante, después de las fiestas de Carnaval, se les verá en la procesión del Cristo de Atalaya, en la provincia de Veraguas, que cada año recibe miles de visitantes.
Y qué decir de la procesión de San Juan Bosco, la cual se realiza a finales del mes de enero por las calles del corregimiento de Calidonia, en la ciudad capital; y de la que se estima llegan a participar unas cien mil personas .
Pero, independiente de si son oposición o gobierno, lo importante es que las estrategias políticas que programen estos personajes para los futuros comicios generales se hagan con mesura y creatividad.
El respeto mutuo y la tolerancia deben imperar para que el nombre de Panamá sea sinónimo de Democracia.
