Mejorar la seguridad
La Asamblea Nacional merece respeto, sin importar la actuación de los diputados; es inadmisible las acciones que atentan contra la estabilidad de este órgano del Estado.
Desde que se registraron actos de vandalismo, hace unos meses, donde se destruyó parte de los vidrios que separan al Pleno de las gradas, quedó en evidencia la ausencia de controles eficientes de seguridad. Aunque en esa ocasión fueron diputados opositores los que apadrinaron ese desorden, quedó claro la vulnerabilidad de la Asamblea Nacional.
Hace apenas unos días la mamá de Mónica Serrano atentó contra los diputados del Pleno, lanzando huevos como medida de protesta.
Este hecho generó un debate sobre las debilidades que existen en esta entidad, donde se discuten a diario temas polémicos. La mayoría de las personas que conocen de cerca cómo funciona la Asamblea coinciden en replantear la estrategia de seguridad.
La eliminación de escoltas a los diputados y reasignarlos a cubrir la seguridad del Pleno no es una mala idea; sin embargo, hay que ir más allá.
Los partidos políticos deben comprometerse a no fomentar el desorden y controlar a sus seguidores.
La Junta Directziva de la Asamblea debe mantener su política de cero tolerancia y aplicarle sanciones a los mismos diputados que ponen en juego la estabilidad de ese órgano del Estado.
Las nuevas políticas para mejorar la imagen de la Asamblea deben darle el espacio que se merece. No es correcto convertir los estacionamientos e inmediaciones en ferias libres, porque esa no es la función de esa institución.
Los cambios deben ser integrales y los mismos tienen que incluir a los mismos diputados.
