"Memorias manuelistas"

Por: Redacción 07/10/2017

Algunos eventos te sacuden de una forma inesperada y con tal contundencia que te hacen despertar de ese letargo conciencial en el que usualmente vegetamos, a raíz de los paradigmas que religiosamente seguimos, y sin tomarnos la molestia de hacer un alto en el camino y ponderar el tiempo y las vivencias que hemos dejado atrás. Es un momento extraño en el que lo que antes parecía insignificante, ahora adquiere un singular valor.

Algo parecido experimenté aquel inmortal sábado, 2 de septiembre de 2017, durante el Desfile de Generaciones Manuelistas. Desde mi acostumbrado protagonismo omnisciente, movido por mi falta de carisma folklórico, pude observar gente con años, lustros y décadas de diferencia, pero con un espíritu en común: el orgullo de ser egresados del Colegio Manuel María Tejada Roca.

El transcurrir del tiempo ha dejado plasmada en mayor o menor medida su inexorable huella sobre nosotros. Sin embargo, desde mi sitial de espectador, pude percibir ese místicamente indeleble ímpetu de juventud estudiantil que en cada una de las generaciones que pasaban frente a mí. En ese momento, comencé a vislumbrar abstractamente lo que debieron ser los años manuelistas para estos emblemáticos personajes de camisillas y sombreros, polleras y basquiñas; cada uno con recuerdos estudiantiles todavía a flor de piel y una historia de vida que contar.

Por alguna extraña razón, los últimos tres años de secundaria suelen ser los más atesorados de toda nuestra vida estudiantil. ¿Será porque fue precisamente durante este tiempo cuando más de uno de nosotros experimentó muchos de los mejores momentos de su vida? Tiempos en los cuales construimos amistades que han perdurado hasta el sol de hoy; nos despedimos amargamente de la dulce adolescencia, para recibir estoicamente la pragmática adultez; trazamos el rumbo de nuestras vidas futuras, aun cuando algunos terminamos en destinos completamente diferentes; experimentamos logros y fracasos, ilusiones y desencantos, aficiones y apatías, y tantas otras vivencias que le imprimen ese carácter tan especial e inolvidable a esta etapa de la vida. Son precisamente estas memorias las que hacen que, en ocasiones, añoremos una oportunidad de volver el tiempo atrás y vivir nuevamente esos momentos del “Colegio”.

Más allá del jolgorio que tanto gusta a mis coterráneos, este evento no solo representó una oportunidad de reencontrarse y compartir con los compañeros de antaño como en aquellos tiempos, sino que será recordado como la posiblemente irrepetible ocasión en que, desde la primera hasta la más reciente generación de manuelistas se dieron cita para rendir un merecido tributo a nuestra entrañable alma máter: el Colegio Manuel María Tejada Roca.

Coordinador Centro Especializado en Lenguas. Universidad Tecnológica de Panamá. Centro Regional de Azuero

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Lunes 13 de julio de 2026