default

Menores y delitos

Por: Redacción 24/08/2013

/ -

El dinámico proceso de expansión urbano de Arraiján y La Chorrera que se concreta en nuevas unidades de vivienda y en el establecimiento de nuevos establecimientos comerciales, supermercados, bancos, tiendas de servicio, sucursales universitarias, ha mejorado la calidad de vida de los moradores de lo que antes fue solamente una ciudad dormitorio de la capital. Sin embargo, el apogeo económico y cultural de Arraiján se ensombrece por el creciente número de menores delincuentes o de conducta desordenada.

Informes del Ministerio de Desarrollo Social dan la voz de alarma: reportes del pasado mes de julio indican que medio millar de jóvenes de Arraiján fueron detenidos en circunstancias que revelan las consecuencias perniciosas de la desintegración familiar. Unos están atrapados por drogas y alcoholismo; otros por vagancia, deserción escolar, mendicidad, fuga del hogar, conformando un cuadro más que preocupante. Las autoridades temen que en el segundo semestre el cuadro se ensanche con la detención de un millar de menores en riesgo moral o de elementos ya curtidos por vicios y delitos.

Si repasáramos las estadísticas de menores en riesgo moral de otras ciudades comprobaremos que el caso de Arraiján forma parte de una problemática nacional que reclama acciones urgentes debidamente coordinadas de las instituciones públicas, profesores y padres de familia. La juventud dilapida recursos sin que la sociedad elabore respuestas a la crisis social o y moral. Las familias pobres pierden control sobre la conducta de los hijos. La escuela hace muy poco para enderezar los desvíos morales; los profesores no dictan clases y carecen del sentido de compromiso ético.

La mayor parte de los muchachos no ha recibido una educación preparatoria del empleo. Aumentan las estudiantes embarazadas que van a alumbrar sin haber recibido una educación sexual básica para desdeñar o morigerar las relaciones sexuales prematuras. Así las cosas, debe empezar una labor coordinada para evitar que los menores de edad se precipiten en el abismo del descalabro moral. Arraiján presenta una visión microcósmica de lo que se está incubando en otras regiones.

El alcalde de Arraiján asegura que hay planes que buscan combatir el abandono a largo y corto plazo a través de programas culturales, deportivos y religiosos. Las instituciones públicas, clubes cívicos y deportivos, la sociedad civil podrían respaldar los programas municipales antes de que la decadencia de los sectores juveniles alcance mayores proporciones.

En Colón, el boxeador “Pelenchín” Caballero se ha lanzado una laudable iniciativa para realizar programas deportivos entre los jóvenes de las zonas rojas. Otros deportistas deben ponerse a la cabeza de programas de rescate que, además del deporte, usen los géneros artísticos para atraer a los jóvenes. Hay muchas opciones que deben movilizarse para contrarrestar las modalidades del pandillerismo que suelen tentar a menores con el señuelo de ganancias rápidas que a menudo desembocan en la muerte. La perspectiva es compleja porque fundamentalmente hay que trabajar en el rescate de valores que olvidaron los padres y que precipita a los hijos por una pendiente de difícil rescate.

Edición Impresa

Jueves 13 de agosto de 2026