Menos política y más ejecución
Además, problemas como la bacteria KPC y el brote de dengue merecen mayor atención y menos desdén por parte de las autoridades.
Los pequeños empresarios, consumidores, usuarios del transporte público y selectivo, pacientes de la Caja de Seguro Social, estudiantes, trabajadores y las zonas de pobreza, están cansados de escuchar promesas de inversiones para el futuro, cuando ni siquiera se han cumplido las de la campaña electoral anterior.
En cada esquina del país se palpa descontento, los precios de los alimentos siguen en escalada, y desde el Ministerio de Desarrollo Agropecuario no emergen respuestas y los productores siguen dejando el campo y vendiendo a los extranjeros.
En el caso de los emprendedores, el Programa de Mi Primer Empleo se convirtió en una ilusión óptica y, en cinco años, el mismo no ha logrado la meta de capacitar a 100 mil jóvenes para insertarlos en el mercado laboral, más que nada por la mala ejecución, tanto así que se lo quitaron al Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral y se lo dieron a la Autoridad de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa.
El problema de la basura aún no se soluciona del todo. La CSS tiene que hacer frente a su propia enfermedad para poder atender a sus pacientes y ha requerido de una inyección extra.
Hablemos de inversiones, política e infraestructura, pero en un contexto real y responsable. Es hora de que el presidente Ricardo Martinelli exija a los miembros de su equipo compromiso, responsabilidad, menos campaña política y ganas de protagonismo. Esto no es un “reality show”, es un país.