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Menos técnicos cada día


Británico Quesada (britanico.quesada@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Todas las madres quieren que sus hijos sean profesionales. Muchas de ellas no tuvieron la oportunidad de ir a una universidad a estudiar una carrera, recibirse y tener una vida mejor. Es lo lógico y lo normal. Pero, ¿está el país en capacidad de absorber tantos médicos, abogados, periodistas, docentes y egresados de otras profesiones liberales?

Mientras existen colegas recibidos que son ejecutivos de ventas y galenos que conducen taxis, las empresas piden a gritos técnicos especializados en sus ramas y los buscan por debajo de las piedras.

Los salones universitarios están abarrotados de jóvenes aspirantes a una licenciatura y su lucha será dura para obtener una plaza en el mercado laboral.

La masificación universitaria se ha convertido en un error, porque muchos entran y pocos terminan la carrera, lo que cuesta millones a las arcas del Estado.

Electricistas, sastres, modistas, plomeros y técnicos en otros oficios son difíciles de conseguir cuando uno lo necesita.

La dictadura de Omar Torrijos abrió las puertas a todos los aspirantes universitarios, pero, en la actualidad ese proceso está desfazado y deben registrarse nuevos filtros para que los profesionales egresados sean de la talla que necesita el país.

Hace años en la Facultad de Derecho de la Universidad de Panamá fue necesario reducir el índice para que los aspirantes pudiesen ingresar a los salones.

¿Queremos masificación con pobreza mental o egresados que estén calificados para las necesidades del mercado?

Es correcto el cambio de carreras en el nivel secundario. Es un buen comienzo porque ya se piensa en las próximas generaciones y no en las elecciones. La educación debe ser de consenso nacional y no impuesta por los partidos gobernantes, ya que al final es la Nación la que pierde con políticas que nos perjudican con decisiones de momento.