Menos tranques
La apertura de los pasos vehiculares de las parasecciones La Locería-Ricardo J. Alfaro, Transístmica-Vía Brasil, Vía Israel-Vía Brasil, San Antonio y Brisas del Golf, el ensanche de la vía Domingo Díaz y la izada de vigas del Claro 5 y 6 del puente en construcción de Pedregal en horarios nocturnos de trabajo, que se inició este miércoles 11, representan parte de los ejes del programa de construcción de infraestructura vial del gobierno de Ricardo Martinelli, que está transformando el perfil urbanístico de la capital.
Poco a poco se desahoga el tránsito vehicular en arterías troncales obstaculizadas por los tranques. El ministro de Obras Públicas, Jaime Ford, señala que entre el 20 de diciembre y el 2 de enero se llevará a cabo la apertura temporal del paso vehicular de la Calle 50 para agilizar la circulación en un área donde los tranques son frecuentes en las horas pico del mediodía y la tarde. Cuando funcione el metro se dará otro paso fundamental en la fluidez de la circulación de personas y vehículos.
El mejoramiento de los servicios del metrobús, sobre todo en las áreas recargadas de pasajeros en horas punta, colabora en la modernización de sistemas de tránsito anárquicos y obsoletos.
La visión panorámica de las obras de infraestructura vial, unas funcionando en forma temporal para colaborar en la mayor circulación de vehículos durante las fiestas y otras inauguradas oficialmente por el presidente Martinelli, muestra el cambio radical producido en la capital, abrumada por un número espectacular de autos. Es un hecho objetivo que el parque automotor ha crecido exponencialmente por el fortalecimiento de la capacidad adquisitiva de un número mayor de panameños. La importación sin restricciones de autos asiáticos, norteamericanos y europeos requería la planificación y ejecución de obras públicas adecuadas para otorgarle fluidez a la circulación por calles y avenidas.
La administración Martinelli ha respondido al desafío con la realización del programa de logística vial terrestre y aérea más ambicioso de la era republicana. Metro, aeropuertos, buses modernos, pasos vehiculares, puentes elevados y subterráneos, ensanche de carreteras se articulan en la expansión urbana y rural. Hasta principios de los noventa, la capital concluía en la estatua de Roosevelt, frontera que separaba la ciudad y el campo.
El proceso de conurbación ha ido avanzando desde entonces hacia Tocumen, con la construcción de nuevas barriadas y la expansión urbana en dirección a Chepo. Pero el Estado no construyó vías de comunicación al ritmo espectacular de la aparición de nuevas residencias, centros comerciales, empresas de servicio, etc.
La ciudad virtualmente colapsó. Los tranques paralizaron la circulación de autos. El movimiento económico no tuvo la colaboración del Estado, hasta que llegó al gobierno el partido Cambio Democrático. No es un slogan publicitario. En cuatro años se ha hecho más que en 40. Todavía hay cosas por hacer: la extensión del metro a La Chorrera y Arraiján; la ampliación a cuatro paños de la carretera de Santiago a Chiriquí; la terminación de la tercera fase de la Cinta Costera; los cuatro paños de la pista a Amador. Este programa no puede detenerse por la estéril politiquería. El pueblo tiene la última palabra. Auspiciadores de inversiones en esa nueva frontera energética.