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Mensaje del papa

Por: Redacción 08/09/2014

Mientras el presidente de la República, Juan Carlos Varela, buscaba en el Vaticano las bendiciones del generoso papa Francisco, en Panamá, monseñor José Domingo Ulloa fustigaba el nepotismo del Gobierno panameño. El viaje fue un asunto religioso personal. Las críticas del arzobispo de Panamá responden a necesidades de orden nacional: poner alto a los nombramientos de familiares en la planilla del gobierno; frenar los privilegios de familias y partidos políticos; cumplir con hechos y no con promesas la contención del gasto público.

El libro que le obsequió el representante más alto de la Iglesia católica contiene un mensaje que todo católico auténtico debe entender y poner en práctica. Ese libro fustiga la corrupción encarnado en el nepotismo que viola las leyes panameñas y denigra la carencia de ética de los gobernantes.

Este es el mensaje del Vaticano al presidente Varela, como gobernante, como político. Las palabras condenatorias al nepotismo del arzobispo de Panamá traducen una posición que conoce el papa Francisco, con su espíritu alerta a los sucesos terrenales a través de la Nunciatura, que es su representación diplomática en Panamá.

Gobernantes llenos de odio que resuelven sus venganzas convirtiéndolas en decretos o resoluciones administrativas no pueden recibir las bendiciones de la Iglesia porque traicionan sus principios. El confesionario es el lugar para pedir perdón por los pecados cometidos. No hay que viajar al Vaticano para lograr la absolución de los pecados. Pero si se le pide al sumo pontífice la absolución de los pecados, el auténtico católico deberá formular una promesa de arrepentimiento para dejar de perseguir a los adversarios y que las leyes, solo las leyes, investiguen, procesen y dicten fallos, por los supuestos actos ilícitos.

“Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres, mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominable”, dijo Jesucristo en la parábola del mayordomo infiel del evangelio de San Lucas.

Después de la entrevista con el papa Francisco, Varela asume ante el país un insoslayable compromiso de fidelidad a los postulados de la Iglesia católica romana. Pero si continúan las persecuciones políticas, si prosigue desparramando injurias contra sus competidores y permite que sus funcionarios sigan irrespetando el principio de la presunción de inocencia sin aguardar el veredicto de los tribunales, entonces se expondrá a la ira de Dios y de los hombres.

Debemos empezar por exigir la salida de todos los funcionarios nombrados por la flagrante violación de las normas de la carrera administrativa y el código de ética de los servidores públicos. Se está escamoteando la aplicación integral de la ilegalidad de funcionarios impuestos por consanguinidad y por afinidad política de los servidores públicos. El cumplimiento de las leyes no está condicionado a decisiones subjetivas.

Varela está obligado constitucionalmente a velar por el cumplimiento de las leyes y no a amparar su burla. Monseñor Ulloa ha dicho que tiene que haber un basta ya de esta realidad, hablando en nombre del pueblo panameño. Vox populi, vox Dei.

 

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Viernes 7 de agosto de 2026