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Mensaje errado


Las últimas declaraciones de los políticos, incluyendo al Presidente, sobre las mentiras que dicen en cuanto a las inscripciones de adherentes que llevan a cabo los partidos, son para preocuparse.

Admitir que se falta a la verdad en cuanto a la cantidad de adeptos que suman a su partido es un mensaje que causa estupor en la población, pues deja en evidencia la falta de integridad de la clase política.

No se trata de estar en gobierno o en oposición. Quienes fueron electos para tomar las mejores decisiones en un país no pueden permitirse el lujo de manchar su reputación por acción u omisión.

Lo triste de todo es que no han sido ataques de dirigentes opositores o de sus ex aliados.

El propio mandatario admitió su falla y ha enviado un mensaje equivocado a un país que reclama la mayor decencia de sus gobernantes.

El presidente debe entender que sus actuaciones están bajo el escrutinio público.

Sus declaraciones podrían generar temores innecesarios sobre la manera en que lidera su administración, pues la población, un tanto sorprendida, dudará de su forma de proceder.

Los miembros del actual gobierno, incluyendo a los diputados en la Asamblea Nacional, no pueden afirmar que para tener alto de grado de aceptación, mienten.

Las autoridades deben entender que son los modelos a seguir por una sociedad que ya muestra signos de decadencia y pérdida de valores.

Con ejemplos como los suyos queda claro que la recomposición para lograr un Panamá mejor es una quimera.

Si buscan ser populares, deberían darse cuenta que, diciendo siempre la verdad, obtendrían mayor respaldo de la población electoral, incluso, de sus críticos.