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Mensajería instantánea

Por: Redacción 28/09/2015

Muchos adolescentes han descubierto el placer de ser masajeados con infinitos y continuos mensajes que les llegan de sus iguales o que ellos lanzan a sus grupos afines para demostrar que son alguien. Refuerzan su intimidad mientras la exhiben como si no pudieran llegar a ser personas de verdad sin una continua exposición o como si la inexistencia les amenazara si no ven su vida reflejada en el espejo de una pantalla.

Coexisten ahora realidades distintas: las realidades en espacios físicos materiales se alternan con las realidades digitales. En este entramado tecnológico irrumpió con fuerza a través de internet la 'cultura Messenger', con mensajería instantánea masiva.

Millones de personas comenzaron a relacionarse con el mundo a través del MSN Messenger, que permitió crear una lista de contactos o agregados ?y saber si estaban conectados?, además de poder emprender conversaciones simultáneas, intercambiar archivos de texto o imágenes y un sinfín de posibilidades más. Los jóvenes lo convirtieron en su herramienta de comunicación preferente.

La cultura Messenger potenció la independencia de los jóvenes recluidos en su propio hogar y los mantuvo dependientes de las nuevas tecnologías para buscar información y para relacionarse a través de los chats y foros.

Años más tarde, la tecnología inalámbrica puso en sus manos pequeños aparatos con los que estaban conectados a la realidad desde cualquier parte del mundo. Se dio un fenómeno curioso: en las interacciones entre las personas, lo importante, que ocurría cara a cara y en el contacto físico y "personal", lo intocable, se desplazó a ser narrado y reflexionado en la interacción virtual con personas a veces desconocidas o lejanas.

El periodista Lluís Bassets califica de gesto revolucionario al "gesto más repetido en nuestras vidas digitales, que es el de sacar el teléfono móvil del bolsillo para consultar los mensajes nuevos. Según los expertos, quienes usamos , lo repetimos obsesivamente una vez cada cinco minutos mientras estamos despiertos".

Hasta hace muy poco se decía que una carta de amor era la que comenzabas a escribirla y no sabías qué ibas a poner y, cuando terminabas no sabías lo que habías escrito.

Las cartas han desaparecido, pero muchos jóvenes, locos por la mensajería instantánea, pulsionan continuos mensajes a cualquier hora del día y desde cualquier lugar, quizás sin saber qué dicen y sin recordar al final qué han dicho. Todo muy instantáneo, muy auténtico? o muy trivial.

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Miércoles 29 de julio de 2026

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