Mercado libre
El costo de los alimentos no ha detenido su tendencia alcista. Productores criollos tienen razones para estar preocupados y no tienen opciones para frenar los altos costos de producción.
En el campo, la situación no es la mejor, y los agricultores prefieren limitar su producción ante la falta de financiamiento. Aunque muchos han experimentado las turbulencias del mercado de los alimentos, es justo decir que sus sistemas de financiamiento han fracasado de diversas formas.
En diferentes gobiernos, la inversión en el sector agropecuario ha sido millonaria. Se le han otorgado toda clase de financiamientos y, generalmente, han quedado morosos. Todavía existen productores que piden la condonación de sus deudas, sin embargo, es complicado que el Estado siga asumiendo las pérdidas.
Los problemas en el agro son recurrentes y no hay que dejar a un lado las secuelas que provoca la especulación de precios, en la que los intermediarios salen ganando. No vale la pena entrar a evaluar esas distorsiones, pero son realmente las culpables de que muchos consumidores tengan que pagar hasta 300% más por un producto agropecuario.
Otro de los factores que siguen debilitando al sector agrícola son las importaciones de productos alimenticios, algo que no va a parar y, por lo contrario, se incrementará ante la entrada en vigencia de TLC. Los productores deben estar conscientes de que en pocos años entrarán libre de arancel o a bajos aranceles. El libre comercio es la tendencia mundial, pocos países en el mundo han cerrado sus fronteras a las importaciones. Las condiciones económicas de Panamá y su sistema comercial mantienen ese rumbo, más allá que los productores no estén preparados para el efecto que ocasionará esto.