Mercantilizar la salud
Los centros de atención primaria no pueden atender en el mismo día a una de cada dos personas que solicitan asistencia sanitaria y a uno de cada diez ni siquiera en la misma semana, según un informe publicado por la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (Fadsp). Los problemas en la sanidad pública española se deben a la búsqueda del máximo beneficio económico que va en perjuicio de los pacientes. La Federación denuncia que más de la mitad de los centros atienden a más personas de las que deberían. En concreto “el 52% tienen más de 1.500 tarjetas individuales, que son 250 tarjetas más de las marcadas por las sociedades de medicina de familia, pediatría y enfermería, lo que obliga a atender entre cuarenta y cincuenta personas al día”. La masificación de estos centros repercute en un deterioro de la asistencia sanitaria como consecuencia de la escasez de recursos y tiempo.
La falta de continuidad en la atención de los pacientes es otro problema derivado de esta situación. El contacto humano, conocer a la persona, saber cómo se desarrolla su enfermedad, es algo fundamental. Los profesionales defienden que, para asegurar una atención digna, es indispensable disponer de un tiempo necesario para reflexionar y buscar la mejor solución, pero la celeridad con la que deben trabajar es contraproducente. “No creo que la rapidez sea una virtud, ni que el derecho a la inmediatez supere al de la calidad. Ni sé por qué no nos dotan de más personal cuando está claro y documentado que son necesarios”, cuenta José Pérez, exdirector del hospital andaluz Pino Montano.
Un factor clave del deterioro en el nivel primario se debe a la paralización de planes de mejora por el actual gobierno. Estos planes tenían el objetivo de construir nuevos centros de salud, incrementar el personal o disminuir la actividad burocrática. Esta decisión refleja la poca voluntad por mejorar un pilar fundamental como la atención sanitaria. Pero la falta de decisión política no responde a un simple desinterés, sino a un ataque al sistema que busca una rentabilidad económica en los pacientes.
“El negocio sanitario pasa por potenciar la atención hospitalaria, el uso intensivo de nuevas tecnologías más costosas y medicalizar la vida de las personas para que hagan un elevado consumo sanitario”, denuncia Fadsp. La finalidad de los centros de salud se ha convertido en una selección de pacientes y enfermedades, bajo el criterio de controlar el gasto y aumentar los beneficios. La crisis económica ha servido de excusa para llevar a cabo políticas que buscan privatizar nuestra salud. Un desmantelamiento premeditado a causa del recorte de setenta mil millones de euros y el despido de más de veinticinco mil profesionales. Esta deriva neoliberal de nuestro sistema no solo está influida por el Gobierno del Partido Popular, también por organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Central, entre otros. La supervivencia de nuestro actual modelo sanitario público y universal, pasa por alejarlo de las acometidas del mercado y del capitalismo financiero.
Periodista