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Merecido homenaje a Eduardo Ritter Aislán

Por: Redacción 26/09/2016

Un merecido homenaje póstumo rindió la Academia Panameña de la Lengua y la intelectualidad a la memoria del doctor Eduardo Ritter Aislán, el  jueves 22 de septiembre de 2016, en la sede de la Biblioteca Nacional “Ernesto J. Castillero R,” con motivo del centenario de su natalicio, el 11 de septiembre (1916-2016).
Nace en la ciudad de Panamá el 11 de septiembre de 1916. Obtiene su licenciatura en humanidades en la Universidad de Panamá; el doctorado en filosofía en la Universidad pontificia Javeriana de Bogotá, Colombia.  Ejerció la docencia en el Washington and Jefferson College, de Pensilvania y la Howard University de Washington, D.C (Estados Unidos de América).  Fue  profesor de filosofía en la Universidad de Panamá, luego en El Salvador; se desempeña como columnista en el diario Latino, La Prensa Gráfica y catedrático de Filosofía en la Universidad “Doctor José Matías Delgado”.
A pesar de su variedad e intensidad, esta fecunda dedicación a la enseñanza no le absorbió todo su tiempo ni ocupó todas sus obligaciones profesionales a lo largo de su vida.  Pronto compaginó su trabajo en las aulas con una brillante y afanosa labor periodística que le permitió vincularse a varios medios de comunicación panameños. Así, fue un destacado columnista del rotativo istmeño El País, en el que mantuvo una columna que gozó de aceptación entre los lectores de la época.

Eduardo Ritter Aislán, poeta, filósofo, periodista, catedrático universitario y diplomático. Fue funcionario de la UNESCO y de la Organización de Estados Americanos. Exembajador en Colombia, Guatemala, España y El Salvador. Ministro de Educación (1964-66). Representante de Panamá en la OEA. Fue candidato a la Secretaría General de la OEA con mucha opción de ser elegido como Secretario General, pero, lastimosamente, no contó entonces con el respaldo de los EE. UU.
El gobierno, la Facultad de Comunicación Social de la Universidad de Panamá y las instituciones académicas y culturales del país tienen una especial deuda de gratitud contraída para con la memoria de Eduardo Ritter Aislán, un panameño excepcional.  Un panameño que, a través de su trayectoria como intelectual, hombre público y diplomático supo mantener en alto el nombre de Panamá para el afianzamiento de su prosperidad y de su prestigio internacional.
El catedrático universitario, Ismael García, exdirector de la Academia Panameña de la Lengua, señalaba en su momento: “La vida literaria de Eduardo Ritter Aislán se ha extendido a lo largo de toda su existencia, una prueba incontrovertible de ello es su bibliografía tanto en prosa como en verso, donde ha cosechado triunfos como el Premio Miró en sección poesía con su libro Rosicler en el periodo comprendido entre 1949 y 1950; NENUFARES, segundo premio en el concurso nacional de Ricardo Miró, en 1943; PERMANENCIA DE LA PATRIA SOBRE EL CORAZÓN, segundo premio en los Juegos Florales Centroamericanos de Quezaltenango, Guatemala”.
Gratitud merecen las instituciones y entidades de cultura, o casas de editoras que han conseguido formar un calendario de generosidad para las creaciones del espíritu.  Lo peor que puede suceder es degenerar tan altos pensamientos con una controvertida desazón o con el olvido de los méritos auténticos.  Recordemos como ejemplares los galardones de la Fundación Nobel.  Es difícil y sería imperdonable que los académicos de Estocolmo se dejasen llevar de prejuicios o ideologismos sin el respeto a los principios fundacionales.
*Pedagogo, escritor, diplomático.

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