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Metidas de mano


Desde su creación, hace ya varios años, el Programa de Ayuda Rápida para Viviendas de Interés Social (PARVIS), que lleva adelante el Ministerio de Vivienda, ha sido objeto de críticas por los malos manejos en que han incurrido los encargados de manejar estos millonarios recursos.

Esta administración, que prometió “meter la pata, pero no la mano”, no ha sido la excepción. Tan solo ayer este diario dejó al descubierto la pérdida de materiales de construcción que serían destinados para edificar las casas a los afectados por los disturbios por la Ley 30, ocurridos en Bocas del Toro el año pasado.

El Gobierno les prometió edificarles sus viviendas, pero en el camino, funcionarios inescrupulosos del MIVI en esa provincia hurtaron materiales valorados en unos 300 mil dólares.

Además, en las pocas viviendas que se pudieron poner en pie, las empresas contratadas estaban usando materiales de baja calidad, representando un peligro para las personas que las ocuparían.

No se sabe desde cuándo se estaban dando estas irregularidades. Lo que sí se conoce es que el director de la entidad en Bocas las reportó desde el pasado 3 de mayo al titular del MIVI, que tardíamente presentó la denuncia en la Dirección de Investigación Judicial (DIJ) y ordenó la destitución de los dos presuntos implicados en el hecho.

¿Por qué el ministro demoró tanto en interponer la denuncia? ¿No existen controles adecuados en las institución para evitar que se pierdan los recursos destinados para obras de interés social? ¿Cuánto tiempo más deberán esperar las personas a quienes se les prometió su techo para vivir?

La corrupción es un cáncer que crece dentro y fuera del gobierno. La “viveza” sigue tomando auge y se pasea libremente en un país cuya población la ve como algo normal.

Contribuye a ese desasosiego el manto de impunidad sobre los que cometen estas anomalías.

¿Hasta cuándo se seguirán perdiendo los recursos que tanto le cuestan a los panameños? ¡Basta de metidas de mano!