Metidas de mano
El eslogan durante la campaña electoral de los representantes del actual gobierno de permitir meter la pata y no la mano quedó desfasado.
Pasados dos años en el poder, ya son sucesivos los escándalos de presunta corrupción en los que se ven envueltos altos funcionarios de esta administración, y pocos los resultados en las investigaciones de las autoridades del poder judicial.
Los ejemplos sobran. El caso de presunto tráfico ilegal de chinos, cuya red fue desarticulada en el Servicio Nacional de Migración, terminó cuando hubo cambio en el mando de esta institución.
Las presuntas irregularidades en la titulación de terrenos en áreas exclusivas de la ciudad capital, al parecer, podrían quedar en el olvido, tras la reciente renuncia de la Directora Nacional de Catastro, quien dimitió, según ella, por la campaña mediática en su contra a raíz de estos hechos.
Nada más alejado de la verdad. Si en realidad hubiese querido detener los ataques, tuvo que haber puesto su cargo a disposición desde el primer día para que se hicieran las investigaciones y se demostrara que no hubo anomalías.
La última gran mancha para este gobierno ha sido la presunta compra sobrevalorada de un lote en el corregimiento de Chilibre, donde se construiría un hospital para la comunidad.
Tras la ruptura de la alianza oficialista, las acusaciones entre ambos bandos son cosa de todos los días, creando un estado de deterioro en la transparencia que se supone debería prevalecer.
Mientras estos hechos suceden, quienes manejan las riendas del Ministerio Público, al parecer, mantienen un silencio cómplice que no ayuda a la poca credibilidad en materia de justicia selectiva que tiene esta institución frente a la población.
