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Método y discurso

Por: Redacción 15/02/2017

 

"Y es que haciendo se ven los resultados, pues de la palabra a los hechos leguas hay". Soñador y vacilante como el típico latinoamericano, Julio Cortázar tuvo en la novela una forma de mostrarnos los universos de la cotidianidad, con sus desórdenes y órdenes enfilados no en el sentido de la perfección, muy por el contrario, auscultaba los recónditos parajes de la imprevisión y con ello obsequiaba a sus lectores una prosa mítica.

En nuestro país hace falta un método para construir los procesos de intercambio de ideas y planteamientos en lo económico, social, político, educativo, cultural, etc. Hasta ahora nos hemos limitado a propugnar, en diálogo de sordos, por un discurso, como si en las palabras y su multiplicidad de significados se pudieran ubicar las soluciones reales y, no simplemente explicaciones costumbristas, abigarradas de excentricidad y personalismo.

Hurgando aquí y allá, nada significativo obtenemos, en razón, que cada cual jala para su lado. Se olvidan de las necesidades de la población precisamente aduciendo que ellos son la panacea para resolverlas. ¿Puede, quien dice que va hacer, lograr lo que piensa hacer, sin hacerlo?, soy de parecer que no. Solo trasciende aquel que piensa y dice, lo que realmente hace. Juego de palabras que tiene mucho de crueldad y engaño. Los políticos deambulan en los pasillos clamando por lo que sería beneficioso para los desposeídos y tan pronto se van las cámaras, como pillos se aglutinan para repartirse el cake de Momi que tanto le gusta a Fonseca Mora. Son los creadores de las verdades y de cada una de las mentiras que enrutan en sus alocuciones.

Se conciben intocables y bonachones, pretenden cambiar eternamente oro por espejos, pero la ira popular les tiene preparado un nuevo método para elaborar el discurso social. En él, se va a lo concreto y por eso, se les derriten los castillos que han construido con el peculio nacional. Su futuro, las celdas frías y malolientes propias del sistema penitencial panameño.

Los días pasan y la realidad impone que los acorralados de siempre, retomen la dirección de su destino, no somos pueblo de serviles sino nación de hombres libres, a quienes ha llegado la hora de reivindicar sus derechos. Nuestro método es oponer la cruda realidad a la burda mentira y nuestro discurso nos lleva a concretar metas en tiempos definidos. Abjuramos de la improvisación y las excusas de falta de presupuesto para atender las necesidades prioritarias de las comunidades. Y quien no pueda seguirnos, simplemente que se vaya a sus empresas a continuar el carnaval. Llegó el instante en donde se define y defiende la Patria como patriotas. Se acabó.

Abogado

 

 

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Miércoles 15 de julio de 2026