México, entre el desaliento y la violencia
La narco guerra que se ha cobrado decenas de miles de muertes en México en estos últimos años, se saldará en el 2010 con más violencia y desesperanza que nunca. Los últimos acontecimientos de la semana pasada en Michoacán, donde por más de dos días la guerra entre carteles y la policía mantuvo prácticamente secuestrada en sus casas y sin poder salir a la población civil, es tan sólo un ejemplo de que esta guerra no declarada está muy lejos de terminar. El poder feroz e indiscriminado que ejercen los carteles del narcotráfico, a pesar de los duros golpes recibidos (detenciones y muertes de importantes cabecillas de estas organizaciones criminales), es un indicativo de que siguen estando bien armados y que los suministros de armas de todo tipo continúan llegando a México, especialmente desde Estados Unidos. Así no hay forma de avanzar ni de vencer en esta guerra interna que se ha centrado especialmente en la frontera norte de México, convirtiendo esta extensa zona en una especie de “territorio comanche”, indomable e ingobernable. No importa cuántos criminales sean aprehendidos o muertos; otros están dispuestos a continuar defendiendo una forma de vida que sólo la inmensa riqueza que produce, la corrupción que le sirve y la impunidad que la cubre, explican sus sostenimiento.
