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México, rumbo al narcoestado


Alejandro A. Tagliavini (opinion@epasa.com) / Miembro del Consejo Asesor del Center on Global

Es fácil conducir a una sociedad –o al mundo- hacia la violencia, basta con que desde el Gobierno la derramen hacia abajo. Rossana Reguillo, investigadora de Estudios Socioculturales de la universidad Iteso, de Guadalajara, y especializada en temas sobre la juventud, cree que la falta de oportunidades para los jóvenes ha creado un terreno fértil para la violencia y para que el narcotráfico aumente su base. “... el narco ha hecho de los jóvenes carne de cañón, un botín para alimentar las filas de los más sacrificables”. Un 50% de los jóvenes mexicanos vive en la miseria, mientras que más del 24% ni estudian ni trabajan. Ahora, ¿por qué no trabajan en un país donde hay muchísimo por hacer: viviendas, escuelas, etc.? Porque alguien, de manera coactiva, lo está impidiendo, y quién, si no el Estado, que tiene el monopolio de la violencia e impone leyes laborales que impide que trabajen los que ganarían menos.

Para colmo, los Gobiernos “amigos” cierran las fronteras, impidiendo mayores remesas que, aunque vienen cayendo, representan un ingreso para familias pobres. Este descenso se reflejará en el crecimiento del país, que crecerá un 0.2% menos, según estiman los economistas. Desde 2007, las remesas en México –que representan un 2% del PIB, y en 2012 sumaron $22,446 millones- cayeron 14% por el descenso de la inmigración de mexicanos hacia EE.UU. y por la desaceleración de la economía estadounidense.

Pero el Estado no solo utiliza sus fuerzas para impedir el trabajo, sino que criminaliza a la sociedad. Muchos Gobiernos han decidido prohibir y declararle la guerra a drogas que son dañinas. El resultado está lejos de ser beneficioso, porque no solo no disminuye el consumo de drogas ni mejora la prevención y el tratamiento de los adictos, sino que el nivel de corrupción (de otro modo el tráfico difícilmente existiría) y, sobre todo, la violencia y la criminalización, superan la mera cuestión callejera para convertirse en una cuasi invasión o toma de territorio.

El crimen organizado en México ha mutado y ha pasado del tráfico de droga a la explotación mafiosa del territorio, incluido el secuestro, tráfico de migrantes, trata de personas, contrabando, robo de combustible, etc. Según Antonio L. Mazzitelli, jefe de la Oficina contra la Droga y el Delito de la ONU para Centroamérica, México y el Caribe, un contrapoder que en 2013 ha provocado la aparición, en zonas rurales, de civiles armados que se arrogan la legitimidad de imponer orden.

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Viernes 14 de agosto de 2026