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Mi amargura con el actual periodismo en Panamá

Por: Redacción 11/02/2016

Pido disculpas adelantadas debido a que, en el transcurso de esta redacción, tendré que utilizar la primera persona. Aunque mis estudios universitarios son en tecnología, gerencia y política, logré complementar los mismos con cuanto curso y charla, además de mucha lectura y práctica, sobre comunicación social y periodismo. Es más, me inscribí dos veces en diferentes universidades antes de intentar con las carreras descritas, pero las circunstancias fueron adversas para seguir.

El tema es que, luego de algo de tiempo involucrado con los medios de comunicación, el haberme diplomado en otras carreras me ha ayudado a poder mirar las falencias y bondades de una carrera que, lamentablemente, en Panamá no es de las más remuneradas.

Comenzaré por los más jóvenes. Me parece que quienes estudian la carrera de periodismo hoy por hoy, en una gran mayoría, están más preocupados por ser famosos o lograr un reconocimiento rápido que por la naturaleza de la misma carrera. No entiendo cómo se puede estar estudiando comunicación social, y desconocer la realidad nacional e internacional de la manera en que hoy sucede. Como es lo fácil, muchos jóvenes inician en radio y redes sociales. Su evidente falta de conocimiento de temas imprescindibles para su carrera es de miedo. Prefieren entrar por la puerta fácil: poner música en emisoras y ser "animadores/DJ", inventar cualquier tipo de expresión visual y tratar de entrar a la televisión, escándalos de por medio, y hacer "fama".

Me he encontrado casos de quienes se llegan a llamar "famosos e influyentes" y, con la ayuda de amigos que ya tienen en los medios escritos, de vez en cuando ayudan a rellenar los días de pocas noticias informando su estado civil, sus desaventuras y otras miserias de sus vidas.

De escribir, nada. De reflexionar, nada. Investigar, menos. Este es el panorama hoy por hoy del periodismo en nuestro país, salvo honrosas y muy identificadas excepciones. La verdad es que los medios de comunicación y sus directores de noticias y redacción se inclinan por contratar a profesionales de otras carreras, que tengan algo de aprecio por la investigación y los temas de la realidad. Y eso no debería suceder, pero es la verdad.

En cuanto a lo que hay, me queda claro algo que he escrito antes: la radio y la televisión de este país pasan por su peor momento, especialmente y con mucho énfasis, la última.

...SE INCLINAN POR CONTRATAR A PROFESIONALES DE OTRAS CARRERAS QUE TENGAN ALGO DE APRECIO POR LA INVESTIGACIÓN Y LOS TEMAS DE LA REALIDAD.

Telebasura es la palabra correcta. Los canales de televisión pasan algo parecido a un noticiero solamente al mediodía. Las mañanas y las noches se han empecinado en presentar unos "shows noticiosos" de hasta más de tres horas, según alargue la competencia. Repiten noticias, hacen notas increíblemente banales, entrevistas aburridísimas y cajoneras, y otras bellezas que no vale la pena detallar.

Y ni hablar de esa nueva aureola de divos y divas. Todo lo que sucede en sus vidas debe ser parte de las noticias y hacen todo lo posible porque así sea. No debe haber noticia que no los involucre. Lamentablemente, todo esto se acaba cuando los dueños de los medios deciden acabar con sus efímeros reinados televisivos, y regresan al ostracismo del día a día.

El tema de la radio es complejo. Nuestro país cuenta con demasiadas emisoras de radio, lo cual no permite que la pauta publicitaria apoye, como se debe, a los mejores y que los mismos tengan los salarios adecuados. Y por eso, se diluye el talento, sobre todo, en el aspecto noticioso.

Otra cosa que me llama mucho la atención del periodismo actual es la falta de opinión de los que estudian esa carrera. Se apegan a una "imparcialidad" gelatinosa que, en mi opinión, lo único que busca es no quedar mal con nadie.

Lo anterior se debe a los buenos salarios de los relacionistas públicos en el gobierno. Eso no está mal. El problema es que muchos periodistas aspiran a esos puestos, y en diversos casos, prefieren no comprometer su opinión, no vaya a ser que pueda ser un problema si el político tal o cual gana las elecciones siguientes y quedan fuera de la lista de nombramientos.

Por supuesto que hay muchas excepciones, pero cada vez son menos. Los medios se han llenado de lobilistas, escuchar o ver en un noticiero hasta tres veces al mismo entrevistado dar diferentes declaraciones el mismo día, debería llamar a la reflexión a los jefes de noticias y redacción.

Espero que las cosas cambien. Y pronto. Porque si no, los blogueros pronto, muy pronto, tendrán más credibilidad que la prensa nacional, y eso sería un desastre. Sobre todo, los excelentes periodistas que aún tiene nuestro país.

Locutor y director de programas radiales.

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