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Mi esperanza

Por: Redacción 02/09/2016

¿Qué compromiso tenemos los profesionales en el área escolar con respecto al tema de las dificultades del aprendizaje? Y en este sentido no solo me refiero a los psicólogos o especialistas en educación especial, sino a todos los que interactúan dentro del escenario escolar, como por ejemplo docentes, personal directivo, padres, direcciones académicas, entre otras.

Al transcurrir solo algunos años dentro de la labor escolar como profesional, puedo evidenciar como este tema, que a simple vista es un acercamiento a la comprensión y el manejo adecuado de las limitaciones, se percibe de forma contradictoria como un alejamiento en cuanto a la superación académica de los estudiantes que presentan dificultades en el aprendizaje.

La diversidad existente en los centros educativos nos pone de manifiesto, de igual forma, la diversidad de capacidades y limitaciones que tienen los estudiantes, pero en realidad desconocemos si todos los que intervienen en el proceso educativo reconocen que son las capacidades y limitaciones.

Es entonces cuando empieza una batalla académica del más resistente, en donde los que tienen capacidades son percibidos como los inteligentes o que avanzarán satisfactoriamente y los “tontos” o perezosos que su futuro se traducirá en otras oportunidades o en la repetición absurda de contenidos que probablemente no tendrán resultados satisfactorios por las limitaciones que presentan.

Mis respuestas posibles a la pregunta con la que inicie este escrito, tienen como hipótesis el desconocimiento sobre el tema, el nulo compromiso como profesiones o la deshumanización, y reflexiono que cada una de las posibles alternativas es un riesgo para el progreso educativo, ya que cada una tiene fuertes implicaciones para el cambio oportuno.

Con esta preocupación coexiste una esperanza y es la esperanza de ver un futuro diferente compuesto de alternativas para ayudar al estudiante con dificultades, que se enfrenta día a día a las presiones académicas.

Si bien es cierto no es una tarea fácil, sin embargo, es un camino en el cual debemos avanzar todos aquellos que aún tenemos claro cuál es el compromiso de nuestra profesión en los centros educativos y de esta manera sensibilizar y apoderar de conocimientos sobre el tema a los demás profesionales que interactúan en los sistemas educativos.

Las dificultades en el aprendizaje describen problemas específicos que pueden causar que una persona tenga dificultades aprendiendo y usando ciertas destrezas, tales como: la lectura, ortografía, escuchar, hablar, razonar, matemáticas, entre otras.

Lo más relevante de estas dificultades es que cada estudiante sea tratado de manera particular en donde se trabaje directamente sobre los problemas que presenta.

Es muy común que al evaluar a los estudiantes con algunas dificultades presenten niveles de inteligencia promedio o superior al promedio y esto explica claramente la capacidad que tiene el estudiante y él o los posibles puntos fijos que deben ser reforzados para superar los problemas que presente.

Debemos tener claro que los problemas de aprendizaje no se curan; sin embargo, los niños con problemas del aprendizaje pueden progresar y se les puede enseñar maneras de sobrepasar el problema. Con la ayuda adecuada de los padres, el maestro, el sistema educativo y los especialistas, los niños con problemas en el aprendizaje pueden y sí aprenden con éxito.

Aventurarse en defender los derechos de los estudiantes que presentan dificultades es arduo, pero indudablemente es la mejor forma de sensibilizar a los que intervienen en el sistema educativo, de forma que sean muchas más las oportunidades y menos las debilidades que alejan o limitan al estudiantado de un futuro más provechoso y positivo.

Psicóloga



 

 


 


 

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