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Mi nueva dictadura

Por: Redacción 26/01/2017

1987. La lucha se planteó por el cansancio de un pueblo. La civilidad se montó sobre el militarismo. Mi familia y yo lo sufrimos, especialmente mi madre cuando fui encarcelado aquel 10 de julio. Viví sin vida y moría cada segundo mientras ellos decidían sentenciarme a un año en Coiba por sedicioso. Había una dictadura en una falsa democracia con presidentes supeditados a las botas y el rifle.

2017. Me he dado cuenta de que nuestras luchas fueron como infructuosas cuando veo un gobierno como el actual, que esgrime de las entrañas de los militares los mismos procedimientos de aquellos momentos de inseguridad personal y jurídica. Me ha sido chocante encontrar similitud ante el hecho de percibir hoy el sufrimiento de panameños que fueron encarcelados y otros que permanecen secuestrados en la cárcel por causas injustas. Perseguidos como fuimos perseguidos sin razón sostenible.

¡Eso es dictadura!, pero la diferencia es que ahora se permeabiliza con más mentiras porque los militares no mentían al saciar su venganza. Nos lo decían cara a cara. Hoy tenemos un presidente que no está bien visto. Habló demagogia durante su campaña porque no ha cumplido casi nada de lo prometido, sino que aparece siempre rodeado de militares y su discurso es muy parecido a aquellos presidentes de a dedo de sus aliados del PRD.

No sé, pero presiento que sus asesores son panameñistas incapaces o son perredistas maquiavélicos.

En una democracia no hay presos políticos. En democracia no existen tribunales políticos. Cuando se la velan a los políticos opositores decentes, entonces la aseveración es obvia: el poder judicial pierde su independencia, se convierte en un testaferro del poder político.

Un gobernante que utiliza la Constitución y las leyes penales para dañar a sus opositores políticos se convierte en un dictadorcillo que transforma el poder constitucional en un poder personal para someter a quienes no acatan su justicia y se esconde por su cobardía e incapacidad.

En ese conflicto reside el fundamento totalitario de toda dictadura. La propia libertad de movimiento es marchitada. Los ciudadanos son diferenciados entre los que pueden viajar al exterior y los que deben ser confinados dentro del país o ser declarados presos de acuerdo a los mecanismos del poder.

Yo empecé a morir en las cárceles de la dictadura pasada. Hoy me adentro a esta nueva lucha porque ante el supuesto fraude electoral que se dio en las elecciones pasadas y como hacen los mejores dictadores, de encarcelar injustamente como nos hicieron en el pasado, estoy dispuesto salir a las calles nuevamente con mi pañuelito blanco y mi solapado rifle a un costado para defender nuevamente nuestra democracia... por nuestros hijos, ante la estupidez de estos nuevos gobernantes.

Escritor y expanameñista

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Miércoles 15 de julio de 2026