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Mi Panamá de ayer ( No. 2)


Nuestra primera casa de estudios fue creada en 1935 por el doctor Harmodio Arias Madrid, entonces Presidente de la República y por recomendación de don Octavio Méndez Pereira quien fue su primer rector. En consecuencia, en el país no se podía antes hacer estudios universitarios y había que lograrlo en el extranjero. Varios de nuestros profesionales estudiaron entonces en diversos países latinoamericanos, y entre ellos, Chile. Sus padres les enviaban mensualmente treinta dólares para su manutención con lo cual podían vivir sin estrecheces.

A Panamá llegaban libros impresos allá en forma de revista por Editorial Ercilla, y se vendían a quince centavos el ejemplar. Hoy ellos no se pueden adquirir aquí a menos de quince o veinte balboas.

A principio de la década de los años treinta un magistrado de la Corte Suprema de Justicia ganaba B/. 500.00 mensuales. Hoy ganan eso 20 veces. En tan sólo un mes reciben lo que entonces les pagaban en un año más cuatro mil adicionales. A base de aquellos sueldos los actuales no podrían vivir adecuadamente y sería harto difícil hallar, por no decir imposible, abogado alguno que aceptara el cargo.

Tales son los rigores que el tiempo nos impone con su implacable avance.