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Mickey, ¡go home!

Por: Redacción 17/11/2014

Apenas usted sale de su casa y camina por cualquier calle de cualquier población de nuestro país se va tropezando con establecimientos comerciales, cuyos letreros están escritos en un idioma que, aunque los dueños consideran que les dan prestigio, la mayoría de los posibles clientes no saben qué dice allí. A veces, ni los mismos dueños entienden los rótulos que mandaron a poner, porque se limitaron a copiarlos de negocios famosos de otras latitudes.

En esas moles refrigeradas, llamadas así no por la inmensidad de su tamaño, sino por copiar la palabra inglesa mall, todavía quedan objetos horrorosos y calabazas de las que se cultivan en países fríos, restos de las ventas del pasado Halloween.

Vaya usted a un supermercado el 27 de este mes o un par de días antes, y verá cómo abundan los pavos en los carritos de la compra, no por aprovisionarse para la Navidad, sino por celebrar el Thanksgiving Day.

Y en diciembre, por más que sudemos en la calle, no dejaremos de ver nieve algodonosa sobre abetos canadienses.

Somos víctimas de una colonización cultural que va poco a poco contaminando nuestras costumbres hasta que llegue el día en que de tanto copiar lo ajeno, ni siquiera sabremos quiénes somos.

Eso es irremediable porque los asnos bípedos siempre superarán a la gente pensante, pero lo más grave es que nuestras autoridades, que deberían velar por la conservación de lo autóctono, están fomentando su ruina.

He sabido que en el desfile de Navidad de este año han invitado a tres individuos made in USA, llamados Mickey, Donald y Pluto; ninguneando a personajes, tan nuestros, como Tío Tigre, Tío Conejo o la Cucarachita Mandinga.

Quizá los que organizaron el desfile desprecian, por cholitos, a estos humildes protagonistas de los cuentos de nuestro interior y prefieren figuras más sofisticadas. Pues si tienen predilección por roedores internacionales, ahí tienen al Ratoncito Pérez, popular tanto en Hispanoamérica como en España, que no creo que sea menos gracioso que su colega gringo.

La globalización nos ha traído muchas cosas buenas, pero también ha convertido la estulticia humana en pandemia.

Si ni siquiera en el Municipio de la ciudad capital aprecian nuestro folclor, y se van a buscar personajes emblemáticos de las fiestas infantiles más allá del río Bravo, ¿qué Chapulín Colorado podrá defendernos?

 

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Jueves 6 de agosto de 2026