Miedo al debate
El presidente Juan Carlos Varela y sus ministros tomaron la costumbre de realizar sesiones en el interior, al son de tamboritos y maracas. Es un sho w mediático para ganar aplausos con imágenes escenográficas populistas. Pero los productores del show del gobierno panameñista se oponen a que el exministro de Seguridad José Raúl Mulino debata con el autor del infundio y sus ministros con una audiencia extraministerial. Así podría conocer la opinión pública los entretelones financieros del contrato de los radares italianos.
En el informe de resultados del quinquenio 2009-20 14 el Ministerio de Seguridad detalla la incautación de 224.7 toneladas de drogas merced a la renovación de sistemas tecnológicos para combatir el narcotráfico y el crimen organizado.
Se implementaron proyectos de la red de microondas, de intercomunicación del sistema de radio, con encriptación; los proyectos de estandarización de los sistemas de radio digital de los estamentos de seguridad, plataforma de radios y equipos móviles (autos, helicópteros, lanchas, aviones).
El Servicio Nacional Aeronaval (Senan) contó con modernos radares, 6 helicópteros AugustaWestland, un avión piper am-200, dos aviones Cessna, otro avión King Air, se repotenciaron helicópteros Bell y lanchas patrulleras, además del programa de estaciones navales en Guazaro, Puerto Mutis, Coquira, Los Buzos, Tobobe, Flamenco, Charco Azul, Chiriquí Grande.
Pero el gobierno panameñista prefiere hacer gárgaras con denuncias politiqueras sesgadas porque tiene miedo a que se conozca lo realizado por el gobierno anterior en materia de seguridad y de paso se destape lo que aprobaron sus ministros en el tiempo que tuvieron posiciones de mando y jurisdicción. Mulino está preparado para debatir con los ministros que designe Varela, pero en una discusión abierta y transparente, sin manipulaciones de editores de TV al servicio del régimen.
Resulta irresponsable que, por oponerse a lo realizado en protección de la seguridad nacional, se lancen imputaciones unilaterales que no toman en cuenta reconocimientos internacionales expresados por la ONU, DEA, Interpol y todas las agencias dedicadas a la lucha internacional contra el crimen organizado.
No se puede jugar con los esfuerzos económicos desarrollados por aire, agua, tierra, para proteger la seguridad nacional, blindar las fronteras.
La administración de Ricardo Martinelli creó el Ministerio de Seguridad, logró la fusión de los servicios, cumpliendo los objetivos de la Cumbre de Presidentes de Guatemala, México, Colombia y Panamá, que concluyó con un urgente llamado para obtener la integración de las instituciones judiciales, de seguridad y el combate del crimen organizado internacional con métodos de inteligencia y sistemas de tecnología de punta. Se fusionaron los servicios nacional de fronteras, el aeronaval y el marítimo nacional para conseguir una sólida integración de su accionar.
Los retos de la seguridad nacional son muy grandes. Desprestigiarla a nombre del despecho político responde a las estrategias puestas en marcha por un gobierno dedicado al ejercicio estéril de querer manchar honras. Pierde el tiempo en tapar el sol con un dedo, y no toma las decisiones acumuladas por la pereza, la ineficiencia, la calumnia.