Ministerio de ambiente, un proyecto de vida
Administrador público y docente.
El portafolio sobre el ambiente y la protección de los recursos naturales, guarda muchas aristas, desde lo sociopolítico y económico de las elites, hasta lo litúrgico en mancuerna con los movimientos ambientalistas de los grupos de presión. Es un tema del que todo el mundo quiere hablar, para bien o para mal. Ninguna constitución, antes de la del 72 tocaba el tema, apenas en el Capítulo 7.º Régimen Agrario, se refería al reparto y uso de tierras y no especificaba su cuidado medioambiental; sin embargo, se reguló aquello de las mediciones de terrenos, hasta donde llegara la vista. Con los actos legislativos del 93, 94 y 2004, se da una reforma y se crea el actual Régimen Ecológico.
Esta versión mejorada -producto del modernismo al que nos abocamos y la sugerencia de organismos financieros de corte neoliberal- recoge el trabajo y el esfuerzo de toda una generación de profesionales que moldearon un sueño, a través de ensayos y rectificaciones, que dio como fruto, el Instituto Nacional de Recursos Naturales (Inrenare), simbolizado con la creación de La Laguna de la Yeguada y la reforestación de pinos caribae. De aquí, las bases y el ahínco para ordenar con mística, una de las materias más complejas y costosas, vinculante sin distingo alguno.
Agotada esta etapa, surgen nuevos retos y un compromiso social que trajo consigo la creación de la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) -aplaudida por muchos y vilipendiada por otros- y el nuevo ordenamiento de las políticas ecológicas y ambientales del Estado, enfocada en la participación ciudadana, la educación ambiental, el voluntariado ambiental y las comisiones consultivas ambientales; empoderando a la sociedad civil, las ONG y líderes comunitarios, entre otros, para que junto a los gobiernos locales analicen propuestas, deliberen y encuentren las respuestas con una normativa integral. Los municipios han respaldado esta iniciativa y de ello, hay experiencias exitosas.
De los creadores de la Ley 41 de 1 de julio de 1998, que evolucionó del Inrenare a la Anam, surge un proyecto de transición programática hacia la creación del ministerio de ambiente, con la visión de crear una institución grande y fuerte, con poder de decisión en las acciones del Estado, para hacer frente a los desafíos que comprometen a un país de naturaleza compleja, pero lleno de beneficios por su biodiversidad.
El fortalecimiento de la gobernanza ambiental fundamentada en valores éticos y morales, la modernización y la transparencia de los estudios de impacto ambiental y la valorización y sostenibilidad de las áreas protegidas, son la punta de lanza de la nueva propuesta.
El Ministerio de Ambiente -probablemente el último en nacer en el continente- es una mora con muy pocos responsables. Solo pensar en las pasiones ambientalistas por un ordenamiento de los recursos marino-costeros, desde un enfoque sistémico, como reza el proyecto y la educación ambiental, materia pendiente para un cambio de actitud, en una sociedad con una mentalidad depredadora, es todo un reto que a la postre, ubicaría al país en un sitial de mucha madurez en cuanto al fomento de la cultura ambiental.
DE LA LEY 41 DE 1 DE JULIO DE 1998, QUE EVOLUCIONÓ DEL INRENARE A LA ANAM, SURGE UN PROYECTO DE TRANSICIÓN PROGRAMÁTICA HACIA LA CREACIÓN DEL MINISTERIO DE AMBIENTE, CON LA VISIÓN DE CREAR UNA INSTITUCIÓN CON PODER PARA HACER FRENTE A LOS DESAFÍOS QUE COMPROMETEN A UN PAÍS DE NATURALEZA COMPLEJA, PERO LLENO DE BENEFICIOS POR SU BIODIVERSIDAD.
Esta propuesta concentra todas las actividades ambientales en una sola institución y apuesta al profesionalismo y el rescate de la autoestima de sus colaboradores. Plantará una nueva imagen, deponiendo el clientelismo que tanto ha degradado el respeto y el reconocimiento institucional. Muchos subestiman el profesionalismo y las funciones de la Anam, al endilgar que recoger un perro muerto en la vía o sacar un sapo que se metió debajo de una cama es competencia suya.
La Anam posee la mayor cantera de profesionales del ramo y es una escuela de formación que abastece la demanda local. Por ello, las condiciones y el momento para la creación del ministerio de ambiente.