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Mitos del Mundial

Por: Redacción 24/06/2014

El mito de la superioridad futbolística de Europa se derrumba cada vez que una selección latinoamericana vence a las del Viejo Continente. Los triunfos contundentes de Chile contra España, Costa Rica contra Italia, Uruguay contra Inglaterra, certifican la madurez futbolística latinoamericana en los encuentros del Mundial de Brasil 2014. Particularmente, la victoria chilena ante el campeón mundial español determina que el esquema de fútbol desarrollado versus fútbol subdesarrollado pasó a la historia. Los equipos latinoamericanos técnicamente no solo juegan de igual a igual contra sus rivales, sino que incorporan una enorme dosis de coraje y pundonor casi inexistentes en otros seleccionados, salvo las excepciones de Holanda, Alemania y Francia.

La defección española muestra varias explicaciones que tejen los aficionados presentes en el Mundial y los que ven los partidos por televisión o escuchan por radio. Una es la ausencia de jugadores latinoamericanos de efectividad decisiva para marcar goles –Messi, Sánchez, Suárez, Vidal–. Otra es la apatía de los jugadores que unos achacan al cansancio por los juegos continuos de las ligas locales y continentales, y otros a la desmotivación del orgullo nacional. Por lo contrario, brasileños, mexicanos, colombianos, chilenos, argentinos, ticos, uruguayos, tienen conciencia de que representan a sus respectivos países y se baten con orgullo y denuedo desde el arranque hasta el final.

El Mundial de Brasil 2014 pasará a la historia por variados motivos, el principal de los cuales es el brillante desempeño de las selecciones latinoamericanas. El torneo pone en la vitrina global la calidad individual de los jugadores que no militan en equipos extranjeros, pero que, probablemente, recibirán ofertas estimulantes de equipos profesionales europeos.

Algunos observadores comentan que los latinoamericanos juegan con el corazón y los europeos con el cerebro. Técnica y pasión se conjugan en los que ya militan en equipos foráneos y en los que se desempeñan solo en las ligas nacionales.

Es prematuro hacer pronósticos sobre los seleccionados latinoamericanos que lleguen a las finales de la Copa Fifa. Se augura que Chile, Colombia, Brasil, Argentina, pasarán a los octavos, y luego los cuartos y semifinales. Cualquiera que sea el resultado de sus aspiraciones, existen méritos para que los jugadores se empinen entre los mejores del mundo.

Párrafos aparte merecen los entrenadores que estudiaron las fortalezas y debilidades de sus rivales antes de pisar el engramado, y condujeron, ya a defensores, ya a atacantes, para obtener triunfos y evitar derrotas. Cuando concluyan los encuentros de la Copa Fifa se tendrá un balance de lo que aportó o no Brasil como anfitrión del Mundial.

Las autoridades federales y locales se enfrentaron a grupos de contestatarios que les increparon la prioridad de inversiones millonarias en el deporte, postergando las necesidades de orden social.

Extraña que efectuaran huelgas, paros, manifestaciones callejeras, con el deliberado propósito de obstaculizar el desarrollo del evento mundial, sin considerar inversiones de los turistas, demandas de empleo en servicios de alojamiento y consumo dentro del país. Oponerse al fútbol es como oponerse a los festejos del Carnaval: ambos pertenecen al alma del Brasil.

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Viernes 7 de agosto de 2026