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‘Mobi Rick’, el ‘Tiburón Blanco’

Por: Redacción 24/02/2015

Escuché y vi a la bella diputada Zulay Rodríguez, la noche del pasado siete de febrero de 2015, por TV Canal 2, llamar en la jocosidad del programa “Tiburón Blanco” a don Ricardo Martinelli. Y recordé en ese momento el viejo clásico de Herman Melville “Mobi Dick”, la ballena blanca, que por cosas raras de la vida guarda cierto parecido con la actual caza del “escualo” mayor de Cambio Democrático, a quien muy respetuosamente llamo “Mobi Rick”, por los arponazos que “marineros” en tierra le lanzan para herirlo desde los “riscos” de la justicia.

La abogada dijo en el programa que le habían solicitado a su padre que se uniera al séquito de juristas que defienden al expresidente Ricardo Martinelli y que no aceptaron esa petición por la enfermedad del abogado Rodríguez y por la animadversión que sienten hacia el zar de los supermercados. Pienso que el abogado Rodríguez es muy solicitado porque es un excelente profesional, por tal razón no extraña que Martinelli requiriera de sus servicios, ¡lástima que esté enfermo!

La relación cliente-abogado es estrictamente pragmática, “tú me defiendes y yo te pago”, pues el cliente siempre espera que a partir de la presunción de inocencia el abogado sea lo suficientemente hábil e inteligente para sacarle del pozo en que se encuentra.

Sabia es la jurisprudencia que señala que la justicia no ve ni bien ni mal, que bajarse la venda de un lado de la cara para ver el mundo circundante con un ojo político es no considerar los años de estudio y los sacrificios que se hicieron para poder caminar sobre los fines de la profesión.

Este problema se ha generalizado entre casi todos nosotros: periodistas, médicos, odontólogos, abogados, amas de casa y hasta la servidumbre, todos hemos puesto por delante de nuestro trabajo “los sentimientos del alma”, no siempre buenos, no siempre malos, pero ese romanticismo afecta la actividad profesional, y el derecho no tiene nada de romántico, es lógica, raciocinio puro, eso es lo que el abogado pone al servicio del cliente.

Algunos abogados dicen que “su trabajo es un negocio”, si no, los supuestos narcos y criminales estarían eximidos de toda defensa y justicia.

Lo que quiero decir con esto es que un litigante no discrimina clientes por sus ideas políticas ni por sus errores y horrores.

ATACAMOS SIMPLEMENTE PARA DESTRUIR, COMO LO HACEMOS CON LAS HUELGAS, LAS IMPOSICIONES, LOS SECUESTROS QUE SE LE HACEN A LA SOCIEDAD EN SALUD, EN SEGURIDAD Y EDUCACIÓN; TODO ESTO ES RESPONSABILIDAD DEL OTRO QUE NO ES ABOGADO, PERO SÍ BIEN DIABLO, QUE NO DEJA ESCAPAR A NINGUNO DE LOS PECADORES, SEGÚN DICE LA IGLESIA.

En el mismo programa de televisión, se dijo que defender a Martinelli era hacer el papel de abogado del diablo (solo para ofenderlo), pero esta figura fue creada por la Iglesia católica para certificar la veracidad de los milagros -ver “Tierra de María”, producida por Simona Puscas.

A propósito, muchos de nosotros somos utilizados para seguir la línea de la empresa para la cual trabajamos o la de la asociación o grupos de presión con los que nos identificamos y entonces gratuitamente y a falta de criterio propio nos abalanzamos contra personas que no nos deben nada, pero atacamos, no como lo hacen las fieras que atacan a su presa para devorarla y saciar su hambre, atacamos simplemente para destruir, como lo hacemos con las huelgas, las imposiciones, los secuestros que se le hacen a la sociedad en salud, en seguridad y educación; todo esto es responsabilidad del otro que no es abogado, pero sí bien diablo, que no deja escapar a ninguno de los pecadores, según dice la Iglesia.

Los periodistas tenemos vetas inspiradoras con las que hemos alimentado nuestra profesión: informar para educar y educar para cambiar, para cambiar el mundo actual por un mundo justo, y todo lo demás vendrá por añadidura, por eso creemos en la justicia que no nace como hoy, del concepto partidista de la jurisprudencia politizada, sino de las páginas de periódicos, así como el caso del militar francés Alfred Dreyfus, acusado falsamente de espionaje y que gracias al escritor y periodista Émile Zola logró, con su célebre manifiesto “Yo acuso”, que se revisara el caso del militar y que después de doce años de prisión el mismo saliera absuelto de las mentiras que opositores habían creado para destruirle.

En cuanto a la novela, Moby Dick se lanza herida contra la embarcación y la hace zozobrar, con lo que mueren todos los marineros, tal como lo había anunciado un marino brujo. El capitán terminó atado a uno de los costados de la ballena entre sogas, redes y arpones, para quedar condenado a surcar las frías aguas de los mares junto con el ser que más había odiado en toda su vida, “Moby Rick” …, perdón, Moby Dick, por toda la eternidad.

 

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Martes 4 de agosto de 2026

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