Modales indebidos en ciertas personas
Hace unos días, conversando con una persona conocida, me preguntó si yo sabía por qué muchos de nuestros profesionales eran malcriados al hablar o actuar. Da dolor, me dijo, ver cómo algunos no saben ni hablar correctamente y sus modales dejan mucho que decir, ya que se comportan como cualquiera y no como personas estudiadas. Recuerde, le dije, que muchos de los que estudian una profesión aprenden sus materias y son dados a llevar ciertos problemas, pero no se les enseña cultura, comportamiento debido, buenos modales y forma correcta de comportarse. No es lo mismo ser educado en materias y conocimientos que ser cultos.
Estas características no se aprenden en la escuela o en las universidades; esto deben enseñarlo en el hogar, igual que los valores en la vida. Basta ver cómo hablan ciertas personas en la televisión; gritan y se expresan de mala manera sin respetar al público que las escucha ni a los medios que los entrevistan. Entonces, si esas madres o padres que así se expresan tienen que enseñar modales a sus hijos, malos maestros en la enseñanza vamos a encontrar. Anteriormente se nos daba una materia llamada Urbanidad y Civismo, la que nos ponía al día en maneras y forma de comportarnos, así como en los conocimientos de todo lo relacionado con la patria, sus símbolos, nuestros héroes y muchas cosas más. Un buen día, durante la dictadura militar que tanto daño nos hizo, también trajo esto negativo, y evitó así que los estudiantes aprendieran las dos cosas tan necesarias para convivir en sociedad.
ANTERIORMENTE SE NOS DABA UNA MATERIA LLAMADA URBANIDAD Y CIVISMO, LA QUE NOS PONÍA AL DÍA EN FORMA DE COMPORTARNOS, COMO EN LO RELACIONADO CON LA PATRIA...
Hace un tiempo dije en otro artículo y lo repito, que el hecho de haber nacido en determinados barrios que se consideran bajos socialmente, no justifica que no aprendan a hablar correctamente y no como maleantes, sin haber mejorado o cambiado lo que aprendieron de niño y que debieron modificar con los estudios universitarios. Sin embargo, conozco a muchas personas que sí lo han logrado al superarse en su situación social o profesional. Sin acusar a nadie, a pesar de que dije que muchas de esas cosas se aprenden en el hogar, podríamos lograr que los educadores se superen ellos mismos y enseñen a los que no tienen oportunidades. Diría yo que, mientras no nos cultivemos y algunos tienen que hacerlo motu proprio , la educación académica no nos beneficiará mucho.
¿Cómo puede un abogado asistir a una audiencia a defender a un acusado si no tiene modales para hablar, para comportarse y da muestra de una incultura indeseable? ¿Cómo puede cualquier profesional ignorar una cultura lograda por leer buenos libros, escuchar buena música o ver buenas obras de teatro? ¿Por qué no sabemos hablar en un buen tono de voz, sin gritar o romper los tímpanos de quienes nos escuchan? No tiene más razón aquel que más alto habla, sino aquel que más se hace entender con argumentos, con razonamientos, con buenas palabras, con cultura. No concibo que las personas que tratan con público sean groseras, hablen con malos modales, no muestren el mejor deseo de agradar y servir en lo que "deben", no en lo que pueden. Lamentablemente los panameños tenemos mala fama y en los restaurantes, las oficinas, supermercados o en todas partes, los jefes no tienen cursos de aprendizaje de buenos modales y atención debida a los clientes.
Estamos perdiendo la urbanidad, el buen deseo de servir a los demás, vivimos como amargados o desagradados con el empleo que tenemos y, si no nos agrada el trabajo que tenemos, mal podemos desempeñarlo correctamente. Dicen que hoy podemos diferenciar a un panameño de un extranjero en el trato con la gente y eso me duele como panameña, ciudadana, profesional o como lo que sea porque estamos adquiriendo la fama de incultos, cuando tampoco todos lo somos. La responsabilidad es de todos: los de arriba que tienen la obligación de enseñar y los de abajo que tienen la obligación de aprender.
Hagamos algo por mejorar nuestro comportamiento, nuestra manera de actuar, muestra cultura que es indispensable en la vida diaria y demos un pie adelante en hacernos cultos, a todo nivel social, para que podamos ver nuevamente una sociedad como lo era antes con respeto y consideración por todos.