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Modelo de la soberbia

Por: Redacción 29/04/2016

El señor francés Michel Sapin se mostró, en la reunión casi rogada de nuestro gobierno a Francia, en fecha de 25 de abril del año en curso, soberbio, arrogante, exigente, como efectivamente lo plasmó en la breve reunión o entrevista con nuestro ministro, previa advertencia de que la reunión sería por una hora, ya que se ausentaría para cumplir compromisos del partido socialista. Como diciendo "mijito, hable rápido que estamos apurados".

Según se divulgó en los medios y tras un comunicado del propio ministro Dulcidio De La Guardia, Sapin -según el boletín del MEF- solicitó a Panamá la "revisión del tratado de intercambio de información firmado en 2011 a efecto de hacerlo más efectivo y eficiente". El ministro De La Guardia estimó que la solicitud era cónsona con las expresiones de adecuarse a estas exigencias de Francia y de la Ocde y que tales declaraciones ya habían sido hechas por Panamá, sin embargo, acotaba que "esto se dificultaba mientras Francia mantuviera a Panamá como país no cooperador".

No obstante, se argumenta, como la inclusión en dicha lista es a partir del 1 de enero del 2017, que las partes consideraron que habrá tiempo para medir los avances de aquí la fecha. Y eso de "medir los avances de aquí la fecha" no significó otra cosa que "no me vengas a pedir nada y se mantiene a Panamá como paraíso fiscal dentro de la lista negra de tales paraísos". ¿Qué se consiguió con dicha reunión?, la respuesta es: nada, salvo la aproximación diplomática entre ambos países.

Previo a dicha reunión o al menos al conocimiento de sus resultados, advertí en un medio televisado, en su noticiario, que Panamá tenía que abrirse paso en su propia América, obvio, sin abandonar sus relaciones con los países del mundo europeo que, a no dudarlo, tienen bien demarcada su agenda económica merced a los turbulentos momentos económicos por los que atraviesan, tan así que para el caso de Francia, se ha sostenido que ha salido aprovechándose del bullicioso escándalo de los papeles de Panamá, a buscar sus impuestos a donde quiera que se encuentren las rentas de sus ciudadanos y de estos, sus empresas.

Por ello, me atrevería a sugerir dos cosas que estimo son claves: la primera, que Panamá, su gobierno, no escatimara solicitar una convocatoria a la OEA y dirimir este asunto como un problema de un Estado agredido y ello sin menoscabo de la atención aislada, a nivel jurídico, de la firma de abogados envuelta en el caso, y, en segundo lugar, que Panamá sugiriera ante los restantes países de América la creación de un organismo, similar a la Ocde, pero de nuestro cuño y raíz, que velara por el tema tributario, paraísos fiscales, etc., fuga de divisas a través de ocultamientos en sociedades "offshore", cuentas bancarias, etc., en nuestros países.

No hay duda de que como países de América solo interesamos al Viejo Continente en la medida en que cooperemos y hagamos viables sus propósitos. Hoy, como ayer, se sigue escuchando el tronar de los cañones de los barcos piratas con insignias inglesas, francesas, etc., que se roban nuestras riquezas y diezman a nuestros pueblos.

Abogado

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Viernes 24 de julio de 2026