Molirena vivirá (I)
El muy inteligente y sesudo artículo del Licdo. Guillermo Ríos, titulado “Molirena, fusión o fusilados”, publicado en el Panamá América en su entrega del 25 de junio, me ha impulsado (y ojalá que a otros también) a pergeñar ideas sobre la base de quienes, como yo, fundamos el Partido Molirena, políticamente maduramos con el, aprendimos a quererlo, a defenderlo y a protegerlo.
El próximo 12 de agosto, Molirena cumple 28 años de fundado. Casi treinta años. Nació en los momentos más cruentos de la dictadura militar con una pléyade de hombres y mujeres sometidos a toda prueba en honestidad, trabajo y responsabilidad. Fuimos muchos los Molirenas de entonces y de hoy los que participamos activamente sin precio ni duda, dentro y fuera del país, por rescatar la institucionalidad democrática y la libertad perdida por más de 20 años.
Desde las elecciones generales de 1984 hemos tenido participación y presencia nacional con destacadas personalidades que con su abnegación y prestigio han servido a la nación en posiciones relevantes.
De allí que la refundación de la democracia tenga en Molirena un pilar histórico. Fervorosos amantes de la libertad, la justicia, el respeto por los valores transversales y humanos, nos hemos distinguido por alejarnos del escarnio público y fortalecer nuestra vocación de servicio con humildad y transparencia. El verdadero Molirena jamás se ha servido del partido.
Desafortunadamente, por esos avatares de la vida y el destino el Molirena cae en manos de una pseudo-dirigencia que con el aval del abolengo político de su apellido familiar engatusó a la membresía que luego descubre que es la discordancia en una familia, que a fuerza de honra y orgullo tiene en su haber un Ex vice Presidente y un Ex Presidente de la República, más la Presidencia Honoraria Vitalicia del partido en la enorme personalidad del Dr. Bernardino González Ruiz.
El muy escurridizo y oscuro presidente actual del Molirena ostenta la representación legal completamente ilegítima, por cuanto su actuar autoritario desconoce por olímpica ignorancia o ridícula jactancia los órganos de consulta y decisión debidamente instituidos y reconocidos en los más altos niveles de las instancias electorales. Por ello, el actual presidente de Molirena no tiene la legítima autoridad para encabezar ningún movimiento sin exponer a grave peligro de daño la iniciativa que se impulsa.
Respaldamos la gestión de Gobierno como parte de la Alianza por el Cambio sellada en las urnas y honraremos nuestro compromiso, pero no respaldamos la actual dirigencia del Molirena que sólo la acompaña la titulada desfachatez de una presidencia inútil y la desvergüenza rampante de un exacerbado fracaso. Molirena vivirá.
