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Monopolio

Por: Redacción 26/07/2016

La fuente básica y fundamental de nuestra economía, en la principal riqueza, el Canal, puede convertirse en búmeran, al revertirse el resultado, con una crisis enorme, como históricamente ha ocurrido en otros casos. La solución más aconsejable es la diversificación en las fuentes de ingresos, para garantizar la estabilidad indispensable en la economía nacional.

El renglón que nos ofrece mayores beneficios con estos propósitos es el agropecuario. Nuestro suelo y clima sumamente favorables; así mismo, ocurre con la población, que aporta y al mismo tiempo, recibe directa e indirectamente todas las bondades en múltiples propósitos.

La inversión gubernamental debe jerarquizarse en el control administrativo que norma la planificación y ejecución, garantizando crecimiento con éxito, con la participación activa de los dirigentes e inversionistas agropecuarios.

Debemos hacer énfasis en la supervisión y control, equivalente a una regencia científica para garantizar las inversiones por medio de los bancos y el Estado, para tomar en cuenta los numerosos riesgos que implica esta actividad.

El desglose de este propósito significa suprimir importaciones, y las posibilidades de ampliación o apertura de exportaciones.

Estas acotaciones son bien conocidas, el factor primordial es la voluntad y decisión de las partes involucradas. Los recursos están a la vista. El análisis debe ser estrictamente económico, y social en gran parte.

Uno de los objetivos básicos del Estado es elevar el nivel de vida de la población que se puede lograr más directamente en el trabajo agropecuario, que también aplica en el aspecto migratorio, disminuyendo el éxodo hacia la capital.

La formación educativa en todos los niveles requiere más atención y recursos para esta actividad productiva, que prácticamente se encuentra huérfana en las condiciones actuales.

El otro frente prioritario, sumamente competitivo a escala universal, el turismo, posee las virtudes de nuestra naturaleza, clima, paisaje, posición geográfica en relación con los mercados, incluyendo el Canal, para los turistas y el comercio internacional, hoteles, desarrollo urbano, comunicaciones, transporte, centros turísticos, restaurantes, museos de diversas especialidades, culturas indígenas, y tantos otros atractivos, pendientes de mejor atención e inversiones.

Para obtener los beneficios y resultados óptimos debemos crecer en nuestra rústica cultura turística adquirida lentamente, cuyo ritmo es ineficiente y pobre, por consiguiente, debe crecer al más alto nivel acorde con nuevos proyectos como alternativa a que nos referimos.

La juventud que gradualmente se incorpora debe tener acceso a estas oportunidades que deben crearse al mayor ritmo posible en concordancia con las inversiones, la visión económica y social.

Arquitecto

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