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Mora judicial en Panamá


Es más que obvia la mora judicial en nuestro país. Por doquier se escuchan voces de desaliento y malestar de una sociedad que no aplaude el retraso en la administración formal de la justicia y menos que algunos de sus operadores no hagan nada para frenarla o evitarla. El Sistema Judicial en Panamá pasa por cambios que prometen agilizar la eficacia de la justicia, pero ¿será la solución al problema?

Para conocer la respuesta, debemos analizar a fondo ¿cuál es la problemática en nuestro sistema judicial? ¿Sobre quién recae la responsabilidad de cumplir con un procedimiento de justicia enérgico y solemne? ¿Sobre quienes administran la justicia o sobre los defensores o representantes legales de las partes? El principal problema que nos encontramos al hablar de la mora judicial es la corrupción que, aunque cause desesperanza en nosotros, lamentablemente existe. ¿Cómo uno ejerciendo la abogacía de manera respetable puede actuar, rápida y eficazmente, si existen funcionarios que no desean hacer su trabajo y otros que desean hacerlo con un incentivo previo diferente a su sueldo? Preciso que no todos los operadores de justicia son iguales. Hay quienes cumplen, rigurosa y cabalmente, con los procedimientos fijados en la Ley.

Pero, merced a los actos de corrupción de algunos, el sistema se ve afectado. Vemos cómo hay procedimientos que demoran más de cinco años en resolverse y preguntamos: ¿Cómo es esto posible? ¿Es esto a lo que llamamos justicia sin dilaciones o demoras? Y todo este tiempo pasa y seguimos esperando a que algún día veamos un avance, un desarrollo del proceso, cosa que nunca llega. Todo este panorama es muy lamentable y debe parar. Sugerimos: reorganizar el sistema judicial, utilizar métodos alternos a la solución de conflictos, analizar qué conflictos son aptos para ser resueltos por vía judicial y cuáles susceptibles de conciliación.

Todo ello sin perder de vista las promesas del nuevo Presidente de la Corte quien en su toma de posesión configuró un claro ataque a la mora judicial prometiendo acabar con la corrupción interna. Le hemos tomado seriamente la palabra Dr. Moncada Luna y lo apoyamos. La Patria se lo agradecerá. La idea no es que destituya por destituir, sino que se hagan las evaluaciones pertinentes y el Juez que no resuelve en debido proceso “que se vaya a otra cosa”. Para ello están las auditorías, quejas o denuncias que existen contra esos operadores de justicia que la deshonran.

El Estado panameño debe dedicar un potable presupuesto para el sistema judicial y ello por cuanto que la justicia que se nos está dando requiere de más personal.

Estudiante de Derecho.