Mosaicos de temas complejos
Como lo señalé en un artículo de opinión, esta Latinoamérica es rica en insumos para engrandecer nuestra imaginación y proveer literatura para la buena lectura. Por su carácter propio de eso que llevó al gran Gabo a la cima de las letras universales. Nuestro país es parte de esta realidad que se mantiene y reproduce en un círculo vicioso, propio de lo que denomino la lógica del trompo.
Nuestro Código Penal señala que quien contamine, envenene agua potable o cualquier otra sustancia destinada al uso público, incluyendo materia prima, y ponga en peligro la salud de las personas, será sancionado con pena de prisión de cuatro a diez abriles. A esta altura, siendo notoria y pública la contaminación del río La Villa, si yo hubiere sido el juez o jueza de garantías, decretaría medida cautelar de detención preventiva.
Otro ejemplo que viene como anillo al dedo, se destruye a diestra y siniestra nuestro entorno biológico y en Darién han arrasado con el árbol cocobolo y, que sepamos los ciudadanos, nada ha pasado y quizás alguno que otro cuadernillo de una encuesta penal que irá a parar en el archivo de los desmemoriados.
Otro tema, el llamado control de precios. Escuché en estos días a don Pedro Meilán y al ministro de Comercio, Melitón Arrocha, tratar de explicar la decisión del Ejecutivo. Dejaron muchas lagunas. Hay variables que no toman en cuenta, por ejemplo, hablan como si el mercado en nuestro país es perfecto. No es así, aunque se disimule, en cuanto a alimentos y medicinas. Solapadamente operan ologopolios y carteles. La ley del mercado en Panamá no opera con la eficiencia que señalan. No dudo de las buenas intenciones del presidente Juan Carlos Varela, pero tal como se diseñó la medida, terminará afectando seriamente a las capas medias, cuyos hábitos de consumo van más allá de esos 22 productos que señala el decreto ejecutivo.
Lo más seguro es que habrá un incremento de precios en los productos no incluidos que son de consumo de los sectores medios de la sociedad. El Gobierno tiene que ir pensando en estrategias macro para aliviar el costo de la vida. Obsérvese que en este análisis no hemos incluido el precio de la energía.
Otro tema, el Gobierno debe convocar a la sociedad a trabajar en la construcción de una política de Estado en materia criminal. Esto vale para la educación. Con relación al tema de los indultos del expresidente Ricardo Martinelli, si bien no comparto algunos de los casos, no me parece bien que un presidente derogue los mismos. Esa es una prerrogativa constitucional. Lo que sí puede hacer el nuevo inquilino es trabajar en una ley que la regule e ir pensando en una reforma del texto constitucional. Vamos al PRD. El problema de fondo es que ese partido dejó de ser conceptual, involucionó de naturaleza electorera y clientelista. Trasunta un proceso bastante similar a lo experimentado por el Partido Institucional Mejicano. Tuvo que perder varias elecciones y reencontrarse ideológicamente.
Hay otro tema que en lo particular genera malestar, y es lo pertinente a la salud de los panameños. No tengo nada en contra de las empresas, llámese hospitales o clínicas, pero esta ha devenido en un gran negocio, debido a las debilidades y déficits de nuestro sistema público que administra el Estado. La situación es crítica, sigue el problema de la falta de medicinas y el trato es a la patada. En estos días viví la experiencia relacionada con un hijo que tuvo fractura en la región lumbar y los mismos doctores de un nosocomio en La Chorrera, me dijeron “llévese a su hijo al Santo Tomás, porque no hay guantes, ni siquiera vasos”. Cuando pregunté por una ambulancia, solo había una, increíble para una región que tiene más de medio millón de habitantes. El Hospital Santo Tomás, aunque con algunas precariedades, es un centro de tercer nivel y con plantilla profesional de alta calidad. Justo reconocer la excelencia que le imprime su director médico.
Exhorto al Gobierno a que le meta más la mano a ese hospital. Valga esta digresión para llamar la atención y, una vez por todas, creamos un sistema único de salud. Hay que retomar el debate con miras a elevar la calidad de los servicios de salud. Otro tema: en campaña escuché al hoy presidente prometer un cambio en la política panameña. Estamos pendientes de que se haga público cómo se hará tan importante tarea. Finalmente sigo exhortando a los intelectuales panameños, involucrarse más con llevar teoría y pensamiento al pueblo. Vivan las ideas para de verdad cambiar el estatus.