Motivación prioritaria nacional
Luego de una investigación profunda que me ha tomado varias décadas, puedo anunciarle al mundo que finalmente hemos descubierto que es lo que mueve realmente al panameño, es decir ¿cuál es su prioridad innata? Por un lado se postula su actitud de superación ante cualquier reto. Aquí todos coincidimos que no le teme a nada y que es capaz de destacarse en cualquier ámbito. Por otro lado su entrega total a los carnavales y su personalidad de juega vivo campea por el mundo sin restricciones. Pero finalmente hemos podido destapar la motivación de su característica inmanente ancestral, y ésta es la siguiente.
Es un tanto difícil poder explicar a los habitantes del resto del planeta, que existimos gente, que vivimos solo para estar en permanente estado de efervescencia electoral. Que tenemos este motivo como esencial para existir. De lo contrario resulta inadmisible a la inteligencia humana, cómo solo a 18 meses de estarse desarrollando la actual gestión administrativa, a la mayoría del ciudadano común no le preocupan las promesas incumplidas o los proyectos irrealizables, si no tan solo, quienes serán los próximos candidatos a las justas electorales que se escenificarán dentro de más de tres años.
Los gobernantes del pasado reciente o lejano, los posibles abanderados de partidos con ideologías recicladas o de origen obrero, están totalmente dedicados a empezar a venderse como la alternativa potable, a los dos millones de electores del 2014, sin preguntarse siquiera, cómo va a hacer el 40% del pueblo para llegar vivos a ese torneo electoral. Toda la nación está preocupada y ocupada en que se realicen los diferentes torneos electorales, para elegir directivos en todas las áreas de la vida cotidiana, sin embargo a nadie le piden rendición de cuentas de nada, ni por lo que han hecho, ni por lo que pretenden hacer. Al parecer lo importante es llegar, sin saber ¿para qué?
Existen más de 200 países en el planeta. Yo dificulto que en muchos de ellos, el próximo torneo electoral empiece al día siguiente del conteo y decisión de quienes fueron los ganadores. Acá no hay renuncia por vergüenza, ni purga de los incapaces, pero si saltos de barcos hundidos por el bien de la nación. Sin embargo, la victoria solo le pertenece al recién elegido y a sus más allegados familiares, amigos, socios o compañeros de “college”, logia, cama o secta. Recordemos entonces que en este terruño solo estamos para nada mas que elegir a otros, sin que nadie dé respuestas reales y permanentes a los ascendentes costos de la canasta básica, la electricidad, el combustible, la accesibilidad al agua potable o los medios de transporte masivo, vivienda, vestimenta, recreación, educación, seguridad, salud y a un trabajo digno sin importar tu filiación partidaria.
