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Movilidad libre en las ideas

Por: Redacción 05/09/2015

Ante un mundo en permanente cambio, tenemos que reafirmar la importancia de una movilidad libre en el pensamiento crítico, sobre todo para enhebrar los más nítidos horizontes, en vista de que nos permitan convivir todas las culturas con sus variadas singularidades. Indudablemente, es un acto creador y una actitud creativa, tan necesaria como el aire que respiramos. Actuando, de este modo, será cómo avancemos en el respeto de los derechos humanos.

Somos pensamiento, pero no ideología, por eso reivindico una movilidad libre en las ideas, para descomponer las absurdas ideologías que nos encandilan, a pesar de que nos impiden reflexionar libremente. Se corre el riego de hacer del ciudadano un seguidor de una actitud ideológica en lugar de un ciudadano abierto al mundo. De ahí la invitación concluyente a pensar y a repensar por una ciudadanía más integrada e integradora, sabiendo que cada uno de nosotros tiene el poder y la responsabilidad de ayudar en la creación de un mundo más humanizado. Según Naciones Unidas, más de cien millones de personas necesitan en estos momentos asistencia humanitaria para sobrevivir. En consecuencia, debemos alentarnos unos a otros, despojados de toda clave ideológica, y así, poder solidarizarnos con la gente más vulnerable como auténticas familias.

Las ideologías impuestas son absurdas, aparte de generar una falsa conciencia, que acaban por degradarlo todo a su antojo, desde el medioambiente a sus moradores, despojan al individuo de su libertad, adoctrinándolo a su capricho como una masa manipulable. Por ello, en un contexto como el actual, es necesario un atento discernimiento y un constante meditar para huir de cualquier pensamiento débil, uniforme y homogéneo. Ciertamente, sin pensamiento y sin libertad, dejamos de ser personas para ser masa, y hasta los pueblos con sus identidades dejan de serlo para convertirse en aglomeración.

La mundialización, la actividad humana, la misma acción ciudadana, se ha convertido en el principal factor de cambio. Nada nos es ajeno, ni nadie. Bajo este techo de pluralidad, ni qué decir tiene que hay que desterrar toda exclusión, mediante el respeto más escrupuloso hacia la ciudadanía y el intercambio de reflexiones más genuino. Siempre es oportuno actuar en pos de la dignidad humana y de los espacios armónicos. Al fin y al cabo, la verdad no está de parte de quien vocifere más, sino de quien medite hondamente y se exprese mejor. Pensemos en esto. Todavía pensar está libre de tributos, menos mal.

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Viernes 31 de julio de 2026

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