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Muerte invisible

Por: Redacción 10/11/2015

Unas 4,000 personas mueren al año en todo el mundo por explosiones de minas terrestres. Mucho tiempo después de la finalización de un conflicto armado, residuos de armas como minas, granadas o artefactos no detonados continúan amenazando la vida de civiles inocentes, incluso de generaciones posteriores. Numerosas organizaciones luchan por eliminar las minas antipersonales de los 70 países del mundo que siguen afectados por este problema.

Las víctimas de estas minas resultan ser, en su mayoría, civiles. La colocación de minas antipersonas en zonas de conflicto, que coinciden en muchas ocasiones con las  zonas rurales más empobrecidas, impiden una explotación agraria y de recursos segura por parte de la población local. La revista estima que por cada víctima que sobrevive a la explosión de una mina, dos fallecen. De los supervivientes, en algunos países, el 75% requiere amputaciones debido a la dificultad del acceso a una atención médica inmediata. Esto es notorio en las áreas de sierra de países como Colombia y zonas áridas de Afganistán.  En Camboya se colocaron de 6 a 10 millones de minas entre 1983 y 1992, muchas de ellas siguen sin estar localizadas. Colombia es hoy uno de los nueve países más afectados del mundo por minas no localizadas, con un total de 10 mil 900 muertos y heridos desde 1990. El conflicto entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Gobierno de Colombia,  que comenzó hace más de 50 años, generalizó el uso de artefactos explosivos caseros, sobre todo en zonas rurales.

La ONG Halo Trust del Reino Unido se encarga desde hace unos años del desminado de zonas rurales agrarias en Colombia y de su devolución a la población local; "Colombia es un pueblo muy trabajador, con mucha capacidad y con gran voluntad de avanzar hacia el futuro", dijo James Cowan, director de Halo Trust. Desde Halo Trust pretenden colaborar a la recuperación económica y social de Colombia .

Los conflictos armados contemporáneos prorrogan el problema de las minas. Además, ejércitos insurgentes o conflictos armados entre grupos más informales no cuentan con una instrucción militar sólida, a menudo incumplen las reglas de colocación de minas y no llevan un registro de localización.

La colaboración de 86 Estados adheridos al Tratado de Prohibición de Minas Antipersonas ha conseguido destruir más de 45 millones de minas en los últimos años, pese a la no ratificación de China, Rusia, India, y Estados Unidos. Como la mayoría de atentados contra la humanidad, este también exige una acción conjunta a nivel mundial, sin excusas derivadas de conflictos de intereses de industrias armamentistas y de poder.

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Miércoles 29 de julio de 2026

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