Mujer indígena
Abogada originaria de la comarca Ngäbe-Buglé
La participación de la mujer en todos los escenarios del quehacer humano está costando, razón por la cual ha sido necesario reforzar legislaciones nacionales e internacionales. La lucha de las mujeres en general ha logrado la creación de instituciones especializadas que velan por sus derechos, en el caso de Panamá, es el Instituto Nacional de la Mujer, establecido a través de la Ley 71 de 2008, que adeuda su aplicación integral.
La comunidad internacional ha contribuido en exigir el cumplimiento de instrumentos que protegen derechos de las mujeres, establecidos en la Convención para la Eliminación de toda Forma de Discriminación contra la Mujer y de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer.
Naciones Unidas, en julio de 2010, creó ONU Mujeres, una entidad para la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer. Observamos el empeño por mejorar la vida de las mujeres y que se cumplan en ellas los derechos humanos, libre de discriminación, violencia y de un sistema patriarcal que obstaculiza la igualdad de oportunidades y el empoderamiento de la mujer en un mundo en el que somos la otra mitad de la población. Esa mitad cuenta a la hora de tomar decisiones importantes, de eso trata la igualdad entre el género.
Los avances presentados para las mujeres no indígenas no son tan ciertos para las indígenas, sin equivocarnos, las diferencias entre ambos grupos son abismales, porque a todas luces se violentan nuestros derechos humanos, acompañados de la discriminación, desigualdad y un pobre desarrollo humano en medio de un férreo sistema patriarcal que se fundamenta en la idiosincrasia y autonomía cultural en la que unilateralmente prevalecen las decisiones de los hombres.
El Instituto Nacional de Estadística y Censo del año 2012 aporta datos de la prevalencia de las mujeres indígenas en todas las regiones de las comarcas sin excepción, sin embargo, somos las grandes ausentes en los principales espacios de poder y toma de decisiones, con lo que se soslaya nuestro derecho a participar, que a su vez genera discriminación, marginación, exclusión y bajo desarrollo humano, lo que impacta la vida de la niña, adolescente y la mujer.
Concluimos con el informe del relator especial de Naciones Unidas sobre derechos de los pueblos indígenas de mayo de 2014, que señala, con respecto a la discriminación, que los pueblos indígenas deben seguir fortaleciendo sus capacidades para combatir toda estructura social patriarcal, toda actitud persistente de superioridad de los hombres sobre las mujeres y toda justificación de discriminación contra la mujer basada en presuntos aspectos culturales.