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Mujer y paridad política


Ha iniciado el debate sobre la necesidad que la mujer adquiera por medio de una regulación en el Código Electoral, que los partidos políticos postulen de forma paritaria hombres y mujeres.

Me temo que el “lobby” que presenta esta iniciativa va a lograr su objetivo más por dinamismo de sus integrantes que por sentido común o lo que es más importante, realidad social y política.

El problema de nuestro país en la política parte por la calidad de los candidatos hombres. Los mejores panameños no son los que nos representan en los puestos de elección popular en la mayor parte de los casos. Las maquinarias electorales “muelen” a los buenos, pero menos experimentados, y, usualmente, terminan postulados los más vivos y avezados en el tema.

Pero el hombre la tiene fácil. En un ambiente machista donde madres y padres enseñan a los niños que los hombres no lloran, si te pegan pégale, etc., la mujer en gran medida también ha asimilado un esquema de sumisión donde se prima la relación filial a las aspiraciones personales, entre otras.

Ninguna de las razones anteriores tiene algo que ver con una restricción electoral que impida a la mujer su participación política. Berta Torrijos de Arosemena fue la primera Presidenta del PRD. Su gestión no fue precisamente cosmética ni decorativa. Balbina Herrera ha ocupado el mismo cargo dos veces en el mismo partido. Mireya Moscoso se dio el lujo de rechazar la postulación para candidata a Presidenta de la República en que luego aceptó y para lo que fue electa más tarde. Nuestro país ha tenido Presidenta de la Corte Suprema de Justicia, Presidenta de la Asamblea Nacional, Presidenta de la República, Procuradoras de la Nación y Administración, Gobernadoras, Ministras, etc. Todo para motivo de orgullo nacional.

No hay ley o Código Electoral que pueda resolver el tema del machismo en muchas familias o la mala calidad de los candidatos hombres. Eso solo lo resuelve la educación y específicamente la educación cívica y democrática, así como la enseñanza de la paridad del hombre y la mujer en todos los aspectos de la vida como la crianza de los hijos, mantenimiento del hogar, la educación, etc.

Las mujeres y hombres preparados que quieran ser candidatos lo van a ser y bien. Ya lo han demostrado. Ahora, si esta propuesta logra su objetivo, lo que sucederá es que tendremos paridad en la cantidad de hombres y mujeres mediocres como rellenos de las listas electorales en perjuicio del sistema democrático. Insisto, lo que hay que promover es la participación de la juventud en la política independientemente de su género. Ahí está el futuro de la paridad.

*Director Ejecutivo de Fundación Instituto Panameño de Estudios Cívicos.