Mujeres maltratadas
No es de actualidad que las mujeres y los niños son maltratados por el “hombre de la casa” o por otros familiares. Esos seres, víctimas de un hombre enfermo mentalmente, empujan a los hogares a un caos familiar que, en más de una ocasión, lleva a la tragedia de perder a una madre o a una separación que perjudica a los hijos con sus padres alejados. A través de los siglos, la mujer ha estado sojuzgada a los deseos de los hombres que han dominado o querido dominar durante años. Esta situación ha conllevado al hecho de que muchas mujeres callen ante los golpes y el maltrato de que son objeto.
Pero no consideremos solamente el maltrato físico como objetivo de hombres desalmados; veamos también el maltrato psicológico con el que muchos hombres tratan de restar autoestima a esas mujeres, sobre todo con la cantaleta de que ellas no sirven para nada, no saben atender la casa ni a sus hijos, no están capacitadas para ser buenas esposas. Y así van minándoles la autoestima y el querer ser mujeres superiores. Muchas veces, eran mujeres que no trabajaban fuera de sus casas y, por lo tanto, no podían mantenerse solas, dependiendo de lo que su marido les proporcionara y debían soportar maltratos ante la posibilidad de no tener dinero para mantener a sus hijos, o que, al intentar dejar al hombre, ellos se los quitaran.
Diría yo que, hasta hace dos décadas, los corregidores o las autoridades encargadas de atender las quejas de estas mujeres, solo escuchaban regaños de parte de las mismas y la sugerencia u orden de regresar a su casa y hacer la reverencia al marido. Recuerdo cuando comenzó en Nueva York la tendencia a cambiar esa actitud de las autoridades y capacitarlos en el tema de la violencia intrafamiliar, de manera que tuvieran una visión diferente y moderna del problema. Desde entonces, algunos hombres son culpados por ese maltrato y condenados legalmente.
Sin embargo, todavía muchas mujeres no se atreven o se resisten a presentar denuncias ante las autoridades por ese caso y soportan calladamente golpes hasta llegar a ser víctimas mortales de los maridos.
En otras ocasiones, ahora la mujer trabaja mucho más que antes, fuera de la casa y se sienten en capacidad de mantener ese hogar sin ayuda de los maridos y, además, las leyes actuales las protegen obligando a los hombres a dar pensiones alimenticias a sus hijos. Las mujeres han logrado una independencia mayor con los conceptos modernos, estudian más que los hombres, son profesionales y están en mejores condiciones que antes. Sin embargo, todavía existen mujeres de un estrato social bajo o alto que, por ciertas circunstancias, no estudiaron, no trabajan y se ven obligadas a soportar los maltratos. Pero entendamos, como ya dije, que la violencia no solo es física o psicológica, lo es también emocional, sexual, la discriminación en el trabajo, la marginación en la vida cultural o política. Esta violencia ha tenido efectos debilitantes, ha impedido que se alcance una igualdad total y con ella, el desarrollo y la paz.
Existe violencia en el ambiente laboral cuando hay desigualdad de salario, de condiciones de trabajo o acoso de parte de los jefes.. No olvidemos que nuestros hombres son, en general, inmaduros sexualmente y recurren a estos trucos para demostrar un machismo que no poseen. Por esto, hay que cambiar la manera de pensar de los hombres respecto a las mujeres y eliminarles el complejo de inferioridad.
Necesitamos una voluntad política para poner en práctica las leyes y que se llegue a un cambio. Las mujeres políticas tienen una responsabilidad para cambiar la conducta de la sociedad y la mentalidad infantil de ciertos hombres que se esconden detrás de su machismo para crear en el mundo el desequilibrio de género, imponiendo una fuerza que no tienen y que obstaculiza un entendimiento social, para lograr esa igualdad dentro de nuestro mundo. Demos la pena máxima a los hombres que maltratan para que aprendan que van por un camino equivocado.
Médico.