default

Nace la esperanza obrera


Jorge E. Madrid M / Docente e investigador (opinion@epasa.com) / -

En junio de 2013, el Frente Amplio por la Democracia –FAD– logró superar los obs-táculos legales establecidos en la legislación electoral para que las personas interesadas en formar un partido pudieran hacerlo. El primero fue la cantidad de 62,000 inscritos, y logró 81,000 personas que dijeron sí a esta nueva alternativa política, sustentada por la organización obrera más combativa y consolidada del país, el Sindicato Único de Trabajadores de la Construcción y Similares (Suntracs). Al cerrarse los libros aún quedaron personas por inscribirse, lo que significa que para las elecciones de 2014, la membresía podría llegar a 100,000 personas.

La segunda fue la apertura de libros en tiempos no convenientes y condicionados a factores que exigieron dedicación y persistencia de sus organizadores o colaboradores. Otra es lograr la representatividad en todos los corregimientos y comarcas, y se logró superar con facilidad.

Para muchos era difícil pensar que un partido político de obreros como el FAD pudiera lograr el mínimo de adherentes; pensaban que iba a ser rechazado por ser calificado como gente de izquierda, problemática y fuera de las “tendencias politiqueras tradicionales”.

Tomar conciencia del rol que debe jugar la clase obrera en la política partidista, utilizando los mecanismos electorales antidemocráticos, creados a propósito para limitar este tipo de partidos a toda costa, ha dejado sorprendidas a muchas personas que todavía pensaban que en Panamá este hecho era un mito o utopía política.

Enhorabuena para la clase obrera panameña que celebra este primer triunfo político que da inicio a la nueva era de la historia política en Panamá, ya que el impacto que logrará el FAD con su sola presencia en todas las papeletas a nivel nacional en las elecciones de 2014 ya es una forma de dar el campanazo y llamado al resto de la población, que permanece adormecida por los candidatos graduados en universidades extranjeras famosas, empresarios de renombre que se han hecho ricos con el sudor y lágrimas de sus obreros, y de todos los falsos profetas que han desfilado por los órganos del Estado, pero que no han logrado que la distribución de la riqueza sea equitativa, que la canasta básica baje, que la inseguridad se reduzca y que en los hospitales públicos estén en riesgo las vidas de los pobres que son atendidos, no han podido mejorar esta realidad. Es así como nace esta esperanza de los sectores marginados y discriminados históricamente (la clase obrera) en Panamá.

Edición Impresa

Viernes 14 de agosto de 2026