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Nacer en desventaja

Por: Redacción 14/03/2015

Si el día en el que nace su hijo le comunican que tendrá que sufrir una discriminación constante, que tiene un porcentaje de posibilidades alto de ser maltratado físicamente, que será minusvalorado en muchos trabajos, que los obstáculos con los que se enfrentará para conseguir lo que se proponga serán siempre mayores, no lo dude, ha tenido una niña.

Nacer mujer en el 80% de los países de la Tierra supone vivir con un bagaje en contra constante. El 70% de las personas que viven en extrema pobreza son mujeres, ganan entre un 30% y un 50% menos que los hombres, representan dos tercios de los analfabetos y solo poseen el 10% de los recursos mundiales cuando aportan dos terceras partes de las horas de trabajo.

Si con todo esto en contra, una mujer logra destacar, su valía como persona y como profesional es superior a la de cualquier hombre en la misma situación. No se trata de discriminación positiva, sino de una clara selección natural en condiciones adversas. Arrancan la carrera en desventaja, así que si llegan a la meta a la vez es porque han demostrado un mayor tesón y valor.

El principal frente para lograr la igualdad es la educación. No hay que olvidar que uno de los obstáculos más grandes para el desarrollo son los 600 millones de mujeres adultas que no saben leer ni escribir. Una mujer educada se aleja de la posición sumisa que facilita la asunción de la desigualdad como algo irremediable. Accede a mejores trabajos, posee independencia, tiene menos hijos, se preocupa más de su salud y de la de su familia.

Cada año se producen más de 80 millones de embarazos no deseados. Esto, además de una situación dramática, produce un desnivel demográfico y ahoga el crecimiento sostenible de la comunidad.

Con la mejora de la situación de la mujer se beneficia toda la sociedad. Si en Latinoamérica se eliminasen las desigualdades en el mercado laboral, el PIB aumentaría un 5%.

Otro de los grandes retos es la lucha contra la violencia de género. La violencia contra las mujeres es quizá la violación de los derechos humanos más universal, silenciada e impune de cuantas recorren el planeta.

El tercero de los Objetivos del Milenio 2015 está dedicado a la promoción de la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer. Aunque este es el único objetivo que lo menciona específicamente, todas las metas del milenio deben incorporar la perspectiva de género para poder concretarse. Mientras haya que diferenciar a las mujeres en la lucha por los derechos, ellas seguirán naciendo en desventaja, viviendo en la desigualdad.

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Viernes 31 de julio de 2026

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