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Nada serio


El director del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales, Abdiel Cano, ha cometido varios errores en el manejo de la crisis por la falta de agua potable.

Uno de los más graves es, quizás, decirle a la población que el agua que estaba saliendo de los grifos en algunos sectores era apta para el consumo humano, cuando la realidad era otra.

El Ministerio de Salud fue más objetivo y confirmó en la tarde de ayer que el agua presentaba problemas de turbiedad. Además, que no era potable y que debía filtrarse y hervirse para poder consumirla.

Solo imaginar que ciento de personas desesperadas, tras permanecer más de 48 horas sin agua consumieron esa agua. Eso es preocupante y representa un atentando contra la salud pública.

La población está indignada y reclama, con todo el derecho, un mejor servicio por parte de esa entidad.

El gobierno debe entender que la falta de agua amenaza a todos los sectores productivos del país. No se trata de política, sino de salud y productividad.

Las empresas privadas todavía no se atreven a dar una cifra, pero las pérdidas son millonarias. Mientras que la educación también ha sufrido los embates de esta crisis; cientos de estudiantes debieron quedarse en sus casas porque era imposible dar clases.

Las empresas que venden agua embotellada son quizás las más beneficiadas de este problema. Los restaurantes y otros negocios similares han tenido que limitar sus operaciones.

Los cambios en el Idaan deben ser drásticos y, si es necesario invertir en nuevas plantas de producción, que se haga.

Al frente del Idaan deben estar personas especialistas en ese sector. La política debe quedar a un lado. El agua potable es un asunto de Estado.