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A nadie le conviene...


Si pretende reservar o ingresar en un hospital privado para recibir atención médica o para una operación, es mejor que se prepare.

La crisis  generada en la Caja del Seguro Social (CSS) por la bacteria  nosocomial KPC  no se limita a esa entidad. Muchas personas aseguradas o pacientes que acudían a la CSS ahora prefieren ir a las clínicas y hospitales privados.

En pocas   palabras, las personas  no se sienten seguras de la CSS.  Ahora destinan parte de su  presupuesto familiar para los gastos de salud, incluyendo la compra de medicamentos.

¿Esto es bueno? La respuesta es complicada, tomando en consideración que la bacteria KPC ha acabado con la vida de por lo menos 58 personas y existen otros  pacientes en estado delicado.

La CSS es una institución indispensable para la mayor parte de la población. Su principal  fuente de financiamiento proviene de los asegurados y los empleadores.

A nadie le conviene que esta entidad desaparezca. Existen personas humildes que no tienen recursos para ir a una clínica y pagar por recibir atención médica. 

Cuando un panameño con recursos económicos limitados asiste a una clínica por una urgencia y no puede pagar por el tratamiento, no tiene más alternativa que tomarse una aspirina y trasladarse a la CSS.

Recuperar la confianza, y más cuando se trata de salud, no es fácil.

Los antecedentes que existen  tampoco ayudan a los funcionarios que están al frente de la principal institución de seguridad social del país.

Sin dejar de ser objetivo, la CSS debe ser una prioridad de Estado. Por años  ha enfrentado problemas administrativos que han puesto en juego algunos programas.

En el proceso de transformación, deben participar desde los médicos hasta los funcionarios que soportan la  operación.

 Si la CSS es eficiente, esta y las futuras generaciones lo agradecerán.